El Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla ha puesto en marcha una Escuela de Padres de Adolescentes, un programa formativo diseñado para ayudar a familias, educadores y profesionales del ámbito sociosanitario a prevenir y detectar problemas de salud mental en los jóvenes. La responsable del Servicio de Psicología Clínica del hospital, Raquel Calero, lidera esta iniciativa que se desarrollará entre febrero y abril con el propósito de ofrecer herramientas prácticas para el acompañamiento durante la adolescencia, una fase determinante en el desarrollo personal.
Crecen los casos tras la Covid
El proyecto nace como respuesta directa al notable incremento de trastornos mentales registrado en la población adolescente desde la pandemia de coronavirus. Según explica Calero, la consulta diaria evidencia esta tendencia creciente, lo que hace necesario actuar desde la prevención. «Hemos creado un espacio de reflexión y formación para mejorar la calidad de vida de los adolescentes y sus familias, además de prevenir patologías como la depresión, la ansiedad o situaciones de violencia», señala la psicóloga clínica.
Los datos resultan especialmente preocupantes: el suicidio representa actualmente la segunda causa de fallecimiento entre jóvenes de 15 a 29 años en España, únicamente superado por el cáncer, según información de Aldeas Infantiles España.
El centro sevillano organiza tres talleres gratuitos ante el incremento de trastornos psicológicos en jóvenes tras la pandemia
La especialista destaca también una transformación en la naturaleza de los problemas detectados. Mientras las adicciones a sustancias químicas han disminuido —tal como reflejan los datos de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (Estudes) de 2025—, han surgido nuevas dependencias vinculadas al entorno digital: redes sociales, juegos de azar online, videojuegos y contenido pornográfico.
El cerebro adolescente atraviesa una reorganización profunda que condiciona directamente las emociones y el comportamiento, lo que explica conductas características como la impulsividad, la búsqueda constante de experiencias novedosas o la intensidad emocional.
Periodo vulnerable
La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica esta etapa evolutiva como especialmente vulnerable al estrés y la presión del entorno social. Por ello, Calero subraya la importancia de intervenir de manera preventiva para proteger el bienestar psicológico de los adolescentes.
«La familia constituye el pilar básico en la educación del adolescente, siendo el primer entorno donde se aprenden habilidades emocionales, sociales y valores fundamentales», explica la responsable del programa. De ahí la necesidad de proporcionar a padres y docentes formación específica que favorezca la comunicación, fortalezca la autoestima y facilite la expresión emocional, creando espacios seguros donde identificar señales de alerta y proporcionar apoyo temprano.
Tres citas formativas
La Escuela de Padres se estructurará en tres sesiones mensuales de hora y media de duración cada una. Los encuentros tendrán lugar los días 24 de febrero, 24 de marzo y 28 de abril en el salón de actos del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa. La asistencia es gratuita previa inscripción a través del correo electrónico raquel.calero@quironsalud.es.
Uno de los mensajes centrales del programa será la importancia de no considerar normales aquellos cambios de conducta que interfieren en el día a día del adolescente.
Señales de alarma
Entre las señales que deben alertar a familias y educadores se encuentran la apatía, la pérdida de interés o capacidad de disfrute, el aislamiento respecto al grupo social, dificultades de comunicación, alteraciones del comportamiento, problemas con el sueño o la alimentación, y bajo rendimiento académico. Ante estos síntomas, la experta aconseja buscar ayuda profesional especializada cuando la familia o el centro educativo no consigan manejar la situación.
El programa abordará específicamente el efecto de las redes sociales sobre la salud mental de los jóvenes, un factor cada vez más relevante. «Este fenómeno está directamente relacionado con el aumento de las adicciones comportamentales registrado en los últimos años», señala Calero. Según datos de Infocop, durante 2025 cerca de 5.000 personas comenzaron tratamiento por adicciones sin sustancia en España. Aunque la ludopatía continúa siendo la principal causa (81,6%), el uso problemático de Internet, móviles, dispositivos electrónicos, redes sociales y videojuegos representa una proporción creciente.
«El uso excesivo de estas plataformas se asocia con mayor ansiedad, baja autoestima, ciberacoso y exposición a contenidos perjudiciales, especialmente en una etapa donde el cerebro es extraordinariamente sensible a la aprobación social», concluye la psicóloga Raquel Calero.
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