Acceder al centro de Sevilla se ha convertido en una tarea cada vez más compleja tanto para vecinos como para visitantes. Las principales vías de entrada permanecen condicionadas por obras simultáneas que dificultan gravemente la movilidad: por el norte, la calle Trajano estará cerrada durante aproximadamente un año; por el sur, los trabajos en la Avenida de la Constitución han limitado el recorrido del Metrocentro hasta Puerta de Jerez; y por el este, las actuaciones del tranvibús reducen el acceso hasta la zona de Ponce de León. El resultado es un centro prácticamente bloqueado, donde llegar, ya sea en transporte público o privado, supone un auténtico reto diario.
Esta situación ya está teniendo consecuencias directas en la vida cotidiana del entorno. Residentes reconocen que, aunque las obras son necesarias, el impacto es evidente:
«pasear, desplazarse o simplemente bajar a la calle se ha vuelto más incómodo».
Algunos destacan que, pese a las molestias, en ciertos tramos el corte del tráfico ha generado espacios más tranquilos y casi peatonales, lo que también tiene una lectura positiva.
Sin embargo, el balance general es de resignación. Muchos vecinos consideran que estas intervenciones llegan tarde y recuerdan que algunas de ellas estaban previstas desde hace décadas, incluso desde principios de los años 2000.
El comercio acusa la caída del tránsito
Donde más se nota el impacto es en los negocios. Comerciantes de la zona aseguran que la afluencia ha disminuido de forma notable, especialmente por la reducción del paso de turistas y la dificultad de acceso. En algunos casos, la afectación es prácticamente total, al depender en gran medida del tránsito peatonal.
La accesibilidad se ha convertido en una preocupación clave: «clientes que antes acudían con facilidad ahora encuentran barreras, desvíos o recorridos más largos, lo que desincentiva las visitas». Además, algunos comerciantes temen que la situación se prolongue demasiado en el tiempo, comprometiendo la viabilidad de sus negocios.
Las obras bloquean el acceso natural al centro de Sevilla por Trajano y Encarnación
A las complicaciones de acceso se suman los efectos directos de las obras. El ruido ha sido especialmente intenso durante los primeros días, afectando tanto a trabajadores como a vecinos. En el caso de algunos locales, como el establecimiento Snappybook, el polvo generado preocupa especialmente por su posible impacto en maquinaria delicada, lo que obliga a extremar precauciones.
Aunque algunos trabajadores coinciden en que los efectos reales se notarán con mayor claridad con el paso de las semanas, cuando se pueda evaluar la evolución de clientes y actividad.
Un impacto que irá a más
Por ahora, muchos coinciden en que las consecuencias más duras aún están por llegar. Comerciantes y residentes creen que será a partir del primer mes cuando se refleje con mayor claridad la caída de actividad y el cambio en los hábitos de paso por la zona.
La reducción del tránsito habitual, especialmente de personas que utilizaban el transporte público para acceder al centro, ya empieza a notarse y se teme que el desvío de flujos hacia otras calles consolide nuevas rutas que perjudiquen a estos espacios durante meses.
Pese a todo, existe una aceptación generalizada de que las obras son necesarias para mejorar infraestructuras como el saneamiento o la movilidad futura. Sin embargo, muchos cuestionan la planificación y el momento elegido, lamentando que no se ejecutaran antes y que ahora coincidan múltiples intervenciones en puntos clave del centro.
Mientras tanto, vecinos y comerciantes se preparan para un periodo largo de adaptación, con la esperanza de que los trabajos avancen según lo previsto y que las administraciones tengan en cuenta el impacto real que ya se está viviendo a pie de calle.

