Un joven granadino ha denunciado una brutal paliza de dos «nazis» (como los calificó en sus redes sociales) en la madrugada del viernes al sábado en una discoteca de Málaga capital. «Me preguntaban si era antifascista mientras me pegaban», explica Pablo Romero a 101TV, quien aporta el escrito presentado ante la Policía Nacional tras la agresión que podría estar motivada por una cuestión ideológica, según la versión del denunciante. En su cara todavía son visibles los hematomas por los golpes propinados por los dos acusados, también jóvenes, que le hicieron pasar varias horas en Urgencias.
Pablo salía de la discoteca en el distrito malagueño de Cruz del Humilladero para orinar en la calle cuando, según su relato de los hechos, fue atacado por dos agresores desconocidos. El varón de 24 años, un estudiante original de Granada que reside en Málaga, fue trasladado al hospital después de que las fuentes sanitarias y policiales se acercaron al lugar y llevaron al varón hasta Urgencias, algo que confirma el servicio de Emergencias 112 dependiente de la Junta de Andalucía.
Todo muy confuso, según Pablo, quien todavía no entiende el por qué de este ataque gratuito y virulento, aunque recuerda la pregunta de si era antificista, por lo que cree que puede deberse a un delito de odio. «Yo creo que me vieron solo y aprovecharon la oportunidad», rememora. Lo que si tiene claro es que los otros jóvenes «tenían mucho odio y ganas de pelea» y desconoce si estaban bajo los efectos de las drogas, aunque cree que sí.

Moratones en la cara y un derrame en el ojo
El ataque fue «brutal», y como resultado Pablo presenta moratones en la cara y un derrame en un ojo. La agresión se produjo concretamente en el descampado de la Discoteca BRO Málaga. Era la primera vez que salía de fiesta en la capital de la Costa del Sol tras unos meses en la ciudad a la que se trasladó por sus estudios.
Pablo describe en su denuncia varios codazos en la cara, un estrangulamiento y que además le tomaron fotos ya herido. Asegura que también le dijeron que no se moviera hasta que apareciera el móvil perdido de uno de los agresores. En este sentido, el objetivo de los agresores podría haber sido «dejar constancia de lo que habían hecho» o «tener ese recuerdo».
«No pude defenderme»
El joven estudiante no duda en presentar denuncia ante la Policía Nacional, quien ahora mismo investiga los hechos para tratar de localizar a los agresores. El estudiante granadino considera posible identificarlos aunque la paliza conllevara cierta confusión. «Eran dos jóvenes, más o menos de mi edad y con mucho odio dentro», reconoce.

Por suerte para él, no sufrió fracturas en el resto del cuerpo. «Fue imposible poder defenderme durante el ataque», expresa Romero, que solamente recuerda la imagen de tener al agresor encima asestándole puñetazos. Quiere justicia, por ello ha colgado una foto en sus redes sociales, para difundir y no olvidar «lo que hace el odio».
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