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Un yo-yo gigante de 181 kg: así se mantienen en forma los astronautas de Artemis II

La misión Artemis II ha comenzado su segunda jornada con un protagonista inesperado a bordo: un yo-yo gigante de hasta 181 kilogramos que los astronautas utilizan para evitar la pérdida de masa muscular y ósea en el espacio.

Tras el despegue del cohete Space Launch System (SLS) desde el Centro Espacial Kennedy, la tripulación a bordo de la nave Orión ha iniciado sus rutinas de ejercicio con un dispositivo de volante de inercia que funciona de forma similar a un yo-yo: un sistema de cables que ofrece resistencia en función de la fuerza aplicada por cada astronauta.

El ingenio, instalado dentro del módulo de tripulación, permite realizar ejercicios como remo, sentadillas y peso muerto, simulando la carga gravitatoria que en la Tierra se obtiene de forma natural. En microgravedad, donde los músculos se atrofian rápidamente, este sistema se convierte en una herramienta clave para la salud de la tripulación.

Un gimnasio en miniatura que “responde como un yo-yo”

El dispositivo destaca por su funcionamiento peculiar: cuanto más fuerza aplica el astronauta, mayor resistencia devuelve el sistema, como si fuera un yo-yo de alta precisión mecánica. Según los datos de la misión, puede alcanzar cargas de hasta 181 kg, lo que lo convierte en un sistema compacto pero extremadamente exigente.

Cada miembro de la tripulación dedica alrededor de 30 minutos diarios a este entrenamiento, esencial para preparar el cuerpo durante el viaje de aproximadamente diez días alrededor de la Luna.

Entrenamiento antes del salto hacia la Luna

La tripulación formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen continúa adaptándose a la vida a bordo de Orión tras resolver pequeños incidentes iniciales, como fallos temporales de comunicación y ajustes en los sistemas de soporte vital.

Mientras tanto, el entrenamiento con el “yo-yo gigante” se realiza por turnos. Wiseman y Glover lo utilizan en la primera mitad del día, mientras que Koch y Hansen lo hacen en la segunda.

Ciencia, ejercicio y preparación

Este sistema de entrenamiento no solo cumple una función física, sino también técnica: permite probar los sistemas de soporte vital de la nave antes de abandonar la órbita terrestre.

La agencia espacial estadounidense NASA ha señalado que estas rutinas son fundamentales para garantizar que la tripulación llegue en condiciones óptimas a la maniobra de inyección translunar, que marcará el inicio del viaje hacia la Luna.

Por su parte, la Canadian Space Agency también participa en la misión a través de la contribución de Hansen, reforzando el carácter internacional del programa.

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