El Covirán Granada ha vivido en cuestión de horas uno de los movimientos más inesperados del inicio de temporada. Zach Hankins, pívot estadounidense llegado el pasado verano para reforzar la plantilla rojinegra, ha decidido abandonar el club tras activar la cláusula de su contrato que le permitía dar el salto a un equipo de Euroliga. Su nuevo destino será el Maccabi Tel Aviv, uno de los grandes históricos del baloncesto europeo y un rival habitual en las máximas competiciones continentales.
La salida de Hankins supone un golpe para los planes inmediatos del conjunto granadino, que contaba con él como una pieza en crecimiento dentro de la rotación interior. Aunque su rendimiento en los primeros partidos oficiales no cumplió con las expectativas iniciales, su progresión en las últimas semanas había devuelto cierto optimismo al cuerpo técnico. El jugador estaba ganando protagonismo, encontrando mejores sensaciones en pista y sumando minutos de calidad. Sin embargo, la llamada de la Euroliga ha sido determinante para impulsar su decisión.
Crisis tras dos salidas consecutivas
La marcha de Hankins no llega sola. Se trata del segundo adiós en la posición de pívot en apenas unos días, después de que el pasado lunes se hiciera oficial la rescisión de contrato de Iván Aurrecoechea. El club y el jugador alcanzaron un acuerdo para poner fin a su vinculación, lo que ya dejaba al equipo con un hueco importante en la zona interior.
Con ambos movimientos encadenados, el Covirán Granada se enfrenta ahora a una situación delicada. Esta doble salida obliga al club a reaccionar de forma inmediata en el mercado para no comprometer el equilibrio de la plantilla, más aún teniendo en cuenta las exigencias del calendario y la necesidad de mantener la competitividad en la Liga ACB.
El cuerpo técnico deberá reconfigurar roles y ajustar su planteamiento táctico a la espera de nuevas incorporaciones. La ausencia de un cinco puro condiciona las rotaciones y puede afectar tanto a la defensa del aro como a la fluidez del juego interior, dos aspectos que ya estaban en fase de construcción durante el arranque de la temporada.
Además, la marcha de Hankins a una liga tan atractiva como la Euroliga pone de manifiesto la complejidad de retener talento en clubes de presupuesto más ajustado.
El Covirán Granada afronta un momento clave, reconstruir su juego interior, reforzar la plantilla y mantener el rumbo en una liga donde los imprevistos forman parte del día a día. La historia de Hankins en el club ha sido breve, pero su marcha deja un impacto significativo en la dinámica inmediata del equipo. El reto ahora es convertir esta dificultad en una oportunidad para seguir creciendo.
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