La Comisión Europea plantea que se imponga al menos un día de teletrabajo a la semana, el cierre de edificios públicos cuando sea posible, que se rebaje el precio del transporte público y se eviten los viajes aéreos por motivos laborales, cuando sea posible, y en el caso de empleados del sector público, se minimicen. Son algunas de las recomendaciones que incluye el borrador con el que está trabajando para hacer frente a la crisis energética por la guerra en Irán.
Las medidas se presentarán la próxima semana para que los líderes puedan debatirlas en la cumbre de Chipre del 23 y 24 de abril. La Comisión va a dar más margen a los estados para que puedan aumentar las ayudas al combustible o los fertilizantes. Además sugiere que se coordine el almacenamiento de gas entre los países. No existe una amenaza de suministro en este momento, aunque el sector aéreo advierte de que se puede ver afectado ante la falta de queroseno. La presidenta Ursula von der Leyen ha cifrado en 22.000 millones de euros el extra que ha pagado Europa por la energía desde que empezó el conflicto.
Sin escasez de suministros
El texto, aún sujeto a cambios, sigue la estela del decálogo publicado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) a mediados de marzo para mitigar el impacto que puede tener en los consumidores el encarecimiento de los carburantes a raíz del conflicto. También incluía reducir los límites de velocidad de las autopistas, elegir alternativas al avión y el uso de la electricidad en la cocina siempre que fuera posible, para no depender tanto de combustibles y gas natural licuado.
La Unión Europea no ha informado de momento de un problema de escasez de suministros energéticos, pero, igual que otras economías en todo el mundo, está sufriendo el aumento de los precios. El barril de petróleo brent, de referencia en Europa, se ha encarecido el 31,7% hasta los 95 dólares, desde que Estados Unidos e Israel lanzaran el ataque contra Irán, mientras el gas natural lo ha hecho un 23,9%, hasta los 41 euros el megavatio/hora. La evolución del crudo se está notando especialmente en el precio del diésel, que ha subido el 28% desde finales de febrero.

