El Consejo Escolar ratifica la propuesta impulsada por las familias y la dirección para desvincular el centro del autor de carnaval tras conocerse su sentencia por malos tratos. El colegio adoptará el nombre de Adela del Moral, la histórica directora del «Coro de las Niñas»
Encarada la recta final para el proceso para el cambio de la denominación del Colegio de Educación Infantil y Primaria Profesor Juan Carlos Aragón. Tras la aprobación por unanimidad en el Consejo Escolar del centro de la propuesta para que el colegio pase a llamarse oficialmente Adela del Moral, se inicia el inicia el último tramo de la aprobación administrativa, teniendo en cuenta que la decisión cuenta con el respaldo absoluto de toda la comunidad educativa, los partidos políticos locales y la administración autonómica.
La difusión de una sentencia firme por malos tratos que pesaba sobre el recordado autor de carnaval provocó un giro radical en los honores institucionales que la ciudad le había otorgado, arrastrando de forma colateral al nombre del colegio aunando el apoyo de la Asociación de Familias del Alumnado y la dirección del centro con la retirada de honores propuestas por el consistorio gaditano, sin fisuras.
El procedimiento sigue su trámite firme y tras el voto favorable del Consejo Escolar, el Consistorio ha remitido la solicitud formal a la Junta de Andalucía.
La Consejería de Desarrollo Educativo ya manifestó su total apoyo a la sustitución. El expediente se encuentra en su última fase administrativa, a la espera de la firma de la resolución definitiva y su posterior publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía imprescindible para que el cambio de nombre será definitivo.
«La dama del laúd», revolucionaria del coro mixto
La elección de Adela del Moral para presidir la fachada del colegio no es casual y reúne un fuerte componente de justicia histórica y afectiva para el centro. Del Moral, fallecida en 2024, no solo fue una docente profundamente respetada, sino que ejerció como directora de este mismo colegio durante doce años, dejando una huella imborrable en generaciones de alumnos gaditanos. La dimensión de su figura trasciende por completo los muros escolares
Nombrar a Adela del Moral implica hablar de la transformación irreversible del Carnaval de Cádiz más allá del espacio definido a los coristas. La autora está considerada una leyenda del tango gaditano con una andadura que oficialmente arrancó en el concurso de 1981 con Los mariscaores gaditanos, una agrupación que rompió esquemas al contar por primera vez voces femeninas al Gran Teatro Falla dentro de la modalidad de coros. Aquel grupo, conocido popularmente en sus inicios como «el coro de las niñas», acabó consolidándose bajo su dirección musical como el «Coro de Adela».
Compositora versada y armada siempre con su laúd y su bandurria, Adela insufló una sensibilidad melódica única al tango tradicional gaditano. Junto a letristas de la talla de Antonio Segura y Antonio Rivas, firmó una era dorada durante las décadas de los 80 y 90, acumulando un total de 15 coros oficiales en el concurso. Su palmarés brilla especialmente gracias a hitos históricos como los primeros premios conseguidos con La viudita naviera (1986) y Takata chin chin (1989), además de alcanzar la Gran Final con recordadas propuestas como La tertulia de Doña Frasquita (1983) o La Jaima (1991).
Un legado con estrella y Antifaz de Oro
El peso específico de su trayectoria ha derribado los techos de cristal más blindados del carnaval gaditano. En el año 2022, hizo historia al convertirse en la primera mujer galardonada con el Antifaz de Oro, la máxima distinción honorífica del Carnaval de Cádiz, tradicionalmente reservada a los hombres.
Los homenajes a su memoria no han dejado de sucederse en la ciudad. Nombrada Hija Predilecta de Cádiz, su legado quedó recogido en la muestra antológica La Dama del Laúd en la Casa del Carnaval, cuenta con una calle a su nombre y su firma ha quedado inmortalizada con una estrella propia en el Paseo de la Fama frente al Gran Teatro Falla.
Con este cambio de nombre en el centro escolar, la comunidad educativa de Cádiz no solo cierra una etapa de incómoda polémica, sino que rinde el tributo definitivo a una mujer que abrió los caminos de la igualdad, dedicando su vida entera a la enseñanza pública y a engrandecer la cultura de su tierra.



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