Este sábado 16 de mayo hay jornada de reflexión en Andalucía antes de que los ciudadanos voten en las urnas este domingo que ya queda instaurado como el 17M. Un día en el que ya la campaña se ha cerrado y no hay que movilizar el voto más allá de actos tranquilos, mesurados, donde los candidatos viven con sus familiares y su entorno una jornada de calma antes de que llegue la tormenta. De alegría o de pena, según el caso.
Pero, ¿de dónde viene la jornada de reflexión? Esta tradición electoral de algunos países de Europa y también española invita a los políticos a olvidarse tras dos semanas intensos de mítines y actos electorales desconectando de los suyos. Este día que se repite en todos los comicios (ya sean municipales, autonómicos o nacionales) viene de la época concreta de la Transición y está recogido legalmente.
¿Qué hacen otros países?
En países del contexto europeo como Francia, Portugal, Rusia, Italia y Polonia también se hace esta jornada de reflexión con una normativa parecida a la de España, pero sí hay países donde hacen campaña el mismo día de las elecciones. Por ejemplo, en Alemania la obvian esta idea y tampoco se estila en los países anglosajones como Reino Unido y Estados Unidos donde el voto se puede captar hasta última hora.
Llama la atención que en varios países de la América hispana se opte incluso porque el día electoral no se puedan dispensar bebidas alcohólicas. Una ‹ley seca› que se repite por varios países sudamericanos con el objetivo de que no haya peleas entre los ciudadanos o altercados de algún tipo.
Recogida por la LOREG
Así, según se recoge en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) durante 24 horas no se le permite a los partidos difundir propaganda electoral, hacer actos para captar el voto. Un territorio difuso en el que sí se permite el derecho de reunión o manifestación siempre y cuando no haya explícitamente una actividad claramente electoral, pues el voto solamente se pide durante la campaña.
Territorio difuso
Un territorio difuso de una jornada que con el paso de los años y la llegada de los redes se ha vuelto algo anacrónico y enrevesado, pero que en España se sigue respetando de alguna forma. Es más, se pueden imponer sanciones por incumplir la normativa. Tampoco los ciudanos por motu propio pueden hacer campaña expresa pidiendo el voto.
De este modo en estas andaluzas de 2026 ha habido polémica porque en principio se suspendió un concierto de comparsas del Carnaval de Cádiz, aunque finalmente y tras el revuelo generado sí se ha accedido a permitir dicho recital.
Un acuerdo más de la Transición
Durante la Transición se optó por esta jornada de reflexión buscando una forma garantista con unas reglas muy marcadas para cada ‹fiesta de la democracia›. Desde 1985 es obligatoria esta jornada de reflexión que muchos ciudadanos ven como algo ya un poco caduco y que no tiene demasiado sentido en una sociedad hiperconectada y donde la información fluye por múltiples plataformas.
Por su parte, los candidatos se decantan por hacer actividades como hacer deporte, comer con familiares, ir a algún acto social (concierto, teatro), dar un paseo por el campo o recluirse con los suyos mientras depuran algo los inevitables nervios. Y contarlo en redes sociales con el correspondiente foto o vídeo por Instagram, ya que si no se cuenta no existe.



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