La Línea de la Concepción guarda entre los 49 lados de su singular plaza de toros poligonal una historia que va mucho más allá de la pura actividad de los ruedos. Este monumento vivo celebra hoy su consolidación como gran eje cultural tras su reapertura en marzo de 2022.
Aquella reinauguración culminó un ambicioso proceso de restauración estructural iniciado cinco años atrás, rescatando del olvido un edificio emblemático que forma parte de la identidad linense desde finales del siglo XIX.
El propio empresario de la plaza, Curro Duarte, recuerda con crudeza el punto de partida: «La plaza estaba que se caía a cachos pero se salvó con el proyecto financiado por los Fondos Europeos. Ahora se moderniza: el pavimento, las naves, el museo interactivo…».
El coso fue inaugurado oficialmente el 20 de mayo de 1883, coincidiendo con la festividad del Corpus Christi. Aquella tarde histórica quedó grabada en las crónicas de la época por un cartel de leyenda compuesto por los diestros Antonio Carmona «El Gordito», Salvador Sánchez «Frascuelo» y Antonio Ortega «El Marinero», quienes lidiaron reses de la ganadería de Teresa Núñez del Prado.
Para no dañar las arcas locales de la época, los ciudadanos instalaron una hucha y, mediante fondos de patrocinadores y aficionados, lograron inaugurar la plaza para conmemorar el décimo aniversario de la ciudad. Un hito diseñado por Adulfo del Castillo que durante un siglo reforzó la afición de todo el Campo de Gibraltar, la Costa del Sol y Gibraltar.

Para Duarte, este renacer es un acto de justicia histórica: «La Línea ha sido un referente a nivel taurino. Las grandes figuras iban a capitales de provincia y a La Línea. Era la plaza de tercera más importante de España por el aforo y la afición, y eso se perdió. Ahora somos plaza de tercera y volvemos a tener carteles de primera. La plaza ha recuperado la belleza que tenía en 1883 y con una comodidad de las más destacables de España; con solera, como cualquier gran coso nacional».
A pesar de las reformas modernas, el edificio ha conseguido preservar intactos pequeños tesoros de su fisonomía original que el visitante minucioso puede rastrear a pie de calle. Los fondos europeos han permitido recuperar un coso taurino facilitando los accesos, instalando filas de asientos más cómodas y dando uso a un altillo que eleva el aforo por encima de las 6.000 localidades, permitiendo duplicar sus usos más allá de los festejos taurinos. Muchas de sus once puertas de acceso se deben a que, antaño, el edificio albergaba viviendas particulares.

Una experiencia interactiva cierra la inversión en el Arenal
La obra llevada a cabo por el arquitecto José Carlos Galán, del estudio Ingenio Arte Arquitectura, ha sido espectacular y necesaria. Duarte destaca la redondez de un trabajo que ha permitido a la comarca y a los aficionados de la Costa del Sol volver a disfrutar de las primeras figuras del toreo, al tiempo que avanza que ya han comenzado las obras para que el circuito museístico sea una realidad. Este proyecto contará con una inversión de 463.580 euros financiados por la Diputación de Cádiz a través del plan ‘Cádiz Marcha’.
El nuevo espacio, diseñado bajo un magnífico proyecto de Reina de Corazones, albergará trajes de luces, cuadros y la cartelería histórica del legendario coleccionista local Pepe Cabrera.
El empresario detalla cómo será este ambicioso recorrido que dotará de vida a cada rincón: «En el nuevo museo vas a tener dos bodegones que van a estar unidos y serán visitables. Luego vas a la plaza, a la enfermería —donde mantenemos la luz original del quirófano y otras piezas que conviven con las actuales—, y vas al patio de cuadrillas, que va a tener una parte interactiva con preguntas taurinas y un espacio educativo. Luego pasas a los chiqueros y vas a ver en una pantalla cómo se encierra una corrida».
La propuesta no se detiene en la tauromaquia. El circuito cerrará un círculo que pone en valor un espacio que estuvo abandonado, abriéndose a la polivalencia del edificio. «Si visitas la plaza entera, luego accedes al camerino con un segundo bodegón con el segundo uso de la plaza: eventos musicales, deportivos… Todos los usos en una visita grande, de importante duración e interactiva», concluye Duarte.
Piques locales y la huella de James Joyce
El albero de El Arenal encierra una crónica de pasiones taurinas inigualable. La plaza nació en el escenario clave de la Edad de Oro del toreo y de la tremenda rivalidad entre los seguidores de Juan Belmonte y Joselito El Gallo. El 19 de julio de 1915, en un festejo donde toreaban ambos colosos mano a mano, se vivió un hecho insólito en esta plaza: Joselito cortó orejas, rabo y, por primera vez en la historia del toreo moderno, se concedió simbólicamente una pata del toro «Grillito», de Concha y Sierra, ante la apoteosis del público.

El interés cultural del recinto se multiplica al toparse con su vertiente más artística, capitaneada por el mosaico cerámico que entrelaza la figura de Joselito el Gallo con el célebre autor James Joyce. El panel rinde homenaje al vínculo histórico de La Línea con Ulises, la mítica novela del escritor irlandés cuyo desenlace sitúa los recuerdos de juventud de la protagonista, Molly Bloom, precisamente en los paisajes y las calles de la ciudad linense.
Como novedad artística, una recreación de la figura de Molly Bloom ocupará un lugar destacado entre el público. La Línea celebra cada 16 de junio el Bloomsday en una jornada coordinada con el vecino Peñón de Gibraltar, donde las calles se llenan de figurantes con trajes de época eduardiana, lecturas públicas y música en directo, uniendo la Alameda con la arena del propio coso linense para garantizar que la memoria colectiva de El Arenal siga viva durante todo el año.
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