La política no es fácil. Nunca lo ha sido y nunca lo será. Por ello, escenarios como el de Ceuta tan complejos miden la capacidad de oratoria y discursiva de los políticos. Y los posicionamientos. En la vuelta al curso político en el Parlamento, las declaraciones del líder de Adelante Andalucía, José Ignacio García, han tenido impacto al decir que no están a favor de las manifestaciones de Ceuta que consideran una instrumentalización del PP para dividir a la sociedad.
«Hay que tener mierda por dentro para atacar la Cruz Roja e impedir que le den alimento a personas migrantes. ¿Qué hay que tener por dentro para que vayan a quitarle, a destrozar campamento de gente que no tiene nada? Eso no representa al pueblo de Ceuta ,esos son cuatro nazis que no representan a nadie», enfatizaba García sobre algunos de los episodios vividos en la ciudad autónoma en los últimos días y su interpretación al respecto.
El debate en la izquierda
Son más de mil los comentarios (en su gran mayoría críticas) que ha suscitado en redes el pronunciamiento de García sobre su opinión en relación a Ceuta y al «caos» del Gobierno andaluz de PP y Vox que a su juicio busca dividir. Hace ya tiempo que se rompió el tabú de la inmigración como el tema candente de la política y hay voces desde la izquierda como Gabriel Rufián que han reclamado en varias ocasiones que a este bloque le urge definir un discurso sólido sobre la cuestión migratoria.
De este modo, García evitó focalizar en Marruecos y abordar la cuestión ceutí desde lo que él considera como una crisis migratoria y el acechamiento de grupúsculos de ultraderecha. «Lo que quieren es dividir a las personas migrantes, que son las que están sufriendo esa situación de maltrato y de no garantizar ni lo más mínimo, que están en la pobreza más extrema, con la otra parte que también está sufriendo lo mismo, que son el pueblo trabajador y honesto de Ceuta. Y quieren pelear al último contra el penúltimo», afirmaba el portavoz parlamentaria este lunes.
Los de «arriba y los de abajo»
En esta línea, García señaló a Vox por oponerse al crédito extraordinario de 25 millones de euros para la atención de la infancia migrante en Ceuta. «Convocan una manifestación para apoyar a Ceuta y después no quieren que se le dé dinero a Ceuta», aseveró. Por tanto, insistió en que «no van a caer en la trampa» y se basó la «unión entre la gente trabajadora, normal y corriente, sean migrantes, sean el pueblo de Ceuta, para señalar a los culpables, a los de arriba».
Un discurso «de los de arriba y los de abajo» que no convenció a muchos usuarios, algunos de los cuales incluso se dicen votantes ahora decepcionados con la tibieza del líder de Adelante Andalucía con Marruecos o la falta de empatía con los residentes de Ceuta.



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