La secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, ha mostrado a través de X su apoyo a las protestas por la vivienda que han recorrido decenas de ciudades este fin de semana. Un respaldo con un matiz evidente: las marchas reclaman soluciones a un problema que se ha agudizado durante los ocho años de gobiernos de Pedro Sánchez, en los que ella fue ministra de Hacienda y vicepresidenta primera.
El mensaje llega además en un momento delicado para el Ejecutivo. El Congreso de los Diputados tumbó el viernes 2 de octubre sus dos decretos de vivienda, y Sánchez se ha tomado unos días para decidir si adelanta las elecciones generales.
Qué ha dicho Montero
Quien encabeza la oposición en el Parlamento andaluz no ha participado en actos públicos durante el fin de semana. En su texto sostiene que tener casa es un derecho y no un lujo ni un activo para invertir, y destaca el carácter pacífico de las concentraciones.
Montero pide a las instituciones que actúen cuando los precios obligan a las familias a dejar su barrio y retrasan la emancipación de los jóvenes. Habla de dos modelos políticos enfrentados, aunque su mensaje no entra en medidas concretas.
Montero reclama que el poder público actúe frente a la especulación, sin detallar qué propuestas plantea su partido
Críticas a los grandes fondos
La dirigente socialista dirige sus reproches a los grandes propietarios y a los fondos que compran pisos para hacer negocio, y afirma que «la rentabilidad no puede estar por encima del derecho de una persona a tener un hogar». Cierra con una frase de clara lectura política: «Porque entre hacer de la vivienda un negocio o garantizarla como un derecho, los progresistas tenemos claro de qué lado estamos».
El debate, en cualquier caso, viene de lejos. El Gobierno aprobó en 2023 la ley estatal por el derecho a la vivienda y, según el Defensor del Pueblo, los precios de la vivienda libre ya han superado el máximo alcanzado en 2007.
Las cuentas en el Congreso
Los dos reales decretos necesitaban el visto bueno de la Cámara Baja para seguir vigentes. El primero cosechó 172 votos a favor y 178 en contra, con el rechazo de PP, Vox, UPN y Junts, socio en la investidura de Sánchez. En el segundo se sumaron al no el PNV y Coalición Canaria. Todas sus medidas han quedado sin efecto.
Miles de personas en la calle
Las marchas del sábado 3 y el domingo 4 de octubre las convocó la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, que aspira a desembocar en una huelga general por la vivienda. En Andalucía hubo concentraciones en ciudades como Sevilla y Almería. En Madrid, donde continúa la acampada de la Puerta del Sol, también participaron dirigentes de Podemos.
Moncloa no descarta ningún escenario, incluido el de llamar a las urnas antes de tiempo. Mientras Sánchez decide su siguiente paso, los socialistas tratan de situarse junto a una protesta que también interpela a la gestión del Gobierno central.
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