El cantaor José Domínguez Muñoz, conocido artísticamente como El Cabrero, ha fallecido este miércoles. La noticia la confirmó su hijo, también cantaor, a través de su cuenta de Facebook: «Con todo mi dolor tengo que comunicaros en nombre de mi familia el fallecimiento de mi padre, El Cabrero. La capilla ardiente se instalará en el Teatro Municipal de Aznalcóllar. Sabemos lo que supone esta pérdida para muchos de vosotros».
Quién era El Cabrero
José Domínguez Muñoz nació en 1944 en Aznalcóllar, un municipio de la provincia de Sevilla. Su nombre artístico no era casual: desde niño trabajó cuidando cabras, oficio que mantuvo incluso cuando el flamenco lo convirtió en una figura reconocida a nivel nacional. Esa identidad humilde y trabajadora marcó toda su trayectoria artística.
Sus primeros pasos en el mundo del espectáculo fueron modestos. De joven cantó en un circo ambulante que recorría los pueblos de la zona. El salto definitivo llegó en 1972, cuando se incorporó a La Cuadra de Sevilla, la compañía de teatro de Salvador Távora, con quien desarrolló un perfil artístico comprometido y político. En plena Transición española, sus letras reivindicativas y críticas con el régimen conectaron de forma directa con un público que buscaba ese tipo de voz en los escenarios.
Una carrera de medio siglo en los festivales
El Cabrero se convirtió en uno de los cantaores más presentes en los festivales flamencos durante más de cincuenta años. Su nombre era garantía de público y de calidad, y durante décadas lideró los carteles de los principales festivales del país.
En 1980 participó en el IX Concurso Nacional de Arte Flamenco, donde obtuvo por unanimidad el Premio Nacional de Soleá y, por mayoría del jurado, el Premio Nacional de Malagueña. Dos reconocimientos que certificaron lo que el público ya sabía: era uno de los grandes.
Su estilo se caracterizó por la sobriedad y la autenticidad. Defensor del cante sin adornos innecesarios, dominó especialmente los fandangos de Huelva, aunque su repertorio abarcaba también soleares, seguiriyas, malagueñas y tonás, todos ellos impregnados de su personalidad singular.
Más allá del flamenco puro
A pesar de su imagen de guardián de la tradición, El Cabrero no se cerró a otras músicas. Grabó un disco de tangos argentinos y adaptó canciones del cantautor Alberto Cortez al ritmo de bulerías. También realizó giras internacionales junto a Peter Gabriel, con quien recorrió Canadá y Estados Unidos, llevando el flamenco a escenarios que raramente habían visto ese arte en directo.
Último adiós en Aznalcóllar
La capilla ardiente se instalará en el Teatro Municipal de Aznalcóllar, el mismo pueblo donde nació y al que siempre estuvo vinculado. Un cierre simbólico para una vida dedicada al arte desde sus raíces más profundas.
El flamenco pierde a uno de sus referentes más genuinos, una figura que unió el cante jondo con la conciencia social en una época en que esa combinación tenía un peso enorme.



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