Quiere Unicaja que su camino en la Basketball Champions League sea largo y, desde luego, su primer paso promete. Habrá quien asegure que en Lituania se enfrentó al Juventus de Utena, pero lo cierto es que no tuvo rival. El conjunto malagueño pisó fuerte en su arranque y firmó un contundente 69-105. Arrasó en su estreno en la competición, incapaces los de casa de seguirle el ritmo en ningún momento, por más que se desgañitó Eglinskas para tratar de espabilar a los suyos. Los cajistas volaban en la aerolínea Hernangómez.
Willy se divirtió y los lituanos no tuvieron nada que hacer. Nada menos que 23 puntos se anotó en su casillero el pívot madrileño, que emprendió el viaje de vuelta con 32 de valoración y 29 en el diferencial. Demoledor, una apisonadora que tuvo como aliados en la toma de Utena a Amine Noua, con 19 puntos, y a Cameron Hunt, con 14. Combustible para el despegue cajista.
Ficha técnica:
- Juventus Utena: Justas Furmanavicius (4), Tevian Jones (9), Jack Pagenkopf (2), Sarunas Beniusis (14) y Cameron Reynolds (9). También jugaron: Huntley-Hatfield (8), Chase Hunter (14), Gintautas Matulis (2), Laurynas Beliauskas (4) y Kenny Pohto (3).
- Unicaja Baloncesto: Ignas Brazdeikis (10), Amine Noua (19), Melwin Pantzar (11), Cameron Hunt (14) y David Kravish (6). También jugaron: Tyler Kalinoski (9), Jonathan Barreiro (0), Simonas Lukosius (4), Nihad Dedovic (5), Willy Hernangomez (23) y Kendrick Perry (4).
- Parciales: 8-20; 21-24; 19-34 y 21-27.
- Resultado final: 69-105.
Lo cierto es que los primeros compases ya dejaron claras las lagunas del conjunto lituano, por mucho que pretendiera intimidar. Pronto se pusieron tres arriba, amenazantes, pero empezó el espectáculo de Unicaja. Hunt, Pantzar y Noua ejercieron de teloneros de lujo, rápido el volteo en el electrónico, pero en cuanto entró Willy, se robó el show. Diez puntos de una tacada y doce arriba los malagueños en un santiamén, como si jugara con alevines.
Los de casa fallaban y fallaban, poderoso el equipo de Txus Vidorreta en el rebote, aunque desafinaba desde fuera de la pintura. Tampoco le hacía falta para dominar con claridad. Unicaja ordenaba y Hernangómez mataba, con Perry esta vez como aliado. En la banca, Eglinskas se dejaba la garganta, enrabietado con el 8-20 al final del primer cuarto. Y eso que no sabía lo que le esperaba después.
Una apisonadora
Al Unicaja le pesaba el pie sobre el pedal del acelerador, como si de plomo fuera su extremidad, y la distancia en el conteo no hacía más que dilatarse. Willy sacó el 2+1 bajo el aro para poner a los cajistas en 28 y Vidorreta, con todo atado, contemplaba la fluidez de los suyos. Hunt calibró el cañón desde la línea de tres, por fin, y, aunque Huntley-Hatfield intentó forzar el intercambio de golpes, Noua reaccionó rapidísimo para espantar cualquier atisbo de reacción.
Para cuando llegó el descanso, el cuadro malagueño iba ya a velocidad de crucero. Los lituanos forzaban todo lo que podían el motor para perseguir a los costasoleños, pero no les daba y, como si en una larga autopista se le perdiera de vista el coche de delante, el Unicaja se fue. A mediados del cuarto, tras un parcial de 7-20, 28 de ventaja para el equipo de Txus Vidorreta. Era inevitable.
Continuaron los de casa intentando maquillar al menos el resultado, pero no funcionaban en la pintura, ni mucho menos desde fuera. Unicaja, poderoso, acentuaba su impotencia. Willy siguió a lo suyo, Perry se quiso unir a la fiesta y el Juventus Utena, abatido, solo dejó que se consumieran los minutos. Destructor el cuadro malagueño, que se permite sonreír en lo que la exigencia crece.
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