La costa de Málaga encara una nueva etapa de recuperación. El Gobierno de España ha puesto en marcha esta semana la segunda fase de las obras de emergencia destinadas a reparar los daños provocados por el reciente tren de borrascas, que alteró de forma notable el perfil de varias playas de la provincia. Los trabajos se concentran ahora en enclaves especialmente castigados: Marbella, San Pedro de Alcántara, Benalmádena, Fuengirola y Torre del Mar. En estos puntos, las máquinas ya operan sobre la arena, en una intervención que combina urgencia técnica y planificación institucional para devolver la funcionalidad al litoral antes del inicio de la temporada alta.
En Marbella, el foco está puesto en los movimientos de arena entre Cabopino y Las Chapas, así como entre la playa de El Cable y La Fontanilla, donde el oleaje desplazó grandes volúmenes de sedimento. En San Pedro de Alcántara, la actuación se centra en el entorno de Guadalmina, otro de los puntos donde el mar ganó terreno a la costa.
Más al este, en Benalmádena, los trabajos se desarrollan en la playa de Malapesquera, mientras que en Torre del Mar, las labores se sitúan junto a la desembocadura del río Vélez, una zona especialmente sensible a los cambios en la dinámica litoral.
Cierre temporal de playas y modelaje de arena
El avance de las obras obliga al cierre temporal de las playas afectadas. Una medida que, aunque incómoda para vecinos y visitantes, responde a criterios de seguridad y a la necesidad de ejecutar con rapidez los movimientos de arena. Las intervenciones han sido, además, consensuadas con los ayuntamientos implicados, en un intento por equilibrar urgencia y coordinación local.
Esta segunda fase llega tras la finalización, a finales de marzo, de una primera intervención que ya permitió actuar en enclaves como El Peñoncillo en Torrox, La Cala del Moral en Rincón de la Victoria o el Bajondillo en Torremolinos. Allí se realizaron aportes de arena, reperfilados y, en algunos casos, la retirada de estructuras antiguas que habían quedado al descubierto tras décadas ocultas bajo la superficie. La inversión destinada a estas actuaciones asciende a 1,3 millones de euros, dentro de un marco más amplio definido por el Real Decreto-ley 5/2026, que contempla hasta 2.000 millones en ayudas para la reparación de infraestructuras municipales en zonas costeras.
Los temporales de poniente dejaron tras de sí un litoral erosionado, con pérdida de arena, daños en mobiliario y una alteración visible del perfil de las playas. Ahora, con la maquinaria en marcha, comienza una carrera contrarreloj para devolver al litoral malagueño su equilibrio antes del verano.
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