Apenas dos horas después de aterrizar en Madrid este sábado 6 de junio, el Santo Padre ha aprovechado su primer discurso oficial en el Palacio Real para ensalzar de forma explícita el papel fundamental de las hermandades y cofradías, definiéndolas, junto a su valioso patrimonio artístico y musical, como un testimonio vivo y esencial de la Iglesia y del encuentro de Jesucristo con el pueblo español.
Durante una recepción solemne presidida por los Reyes Felipe VI y Letizia, el Pontífice se ha dirigido a las autoridades describiendo las manifestaciones religiosas populares que vertebran los pueblos y ciudades de España como «una auténtica dramaturgia de la salvación». León XIV ha destacado no solo el valor cultural de estas corporaciones, sino de forma muy especial sus múltiples asociaciones de carácter caritativo, asegurando que viene al país para «confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio».
Este rotundo e inmediato respaldo a las cofradías ha generado una rápida reacción en el ámbito andaluz, considerado la punta de lanza de estas expresiones. El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha reaccionado públicamente a través de sus redes oficiales agradeciendo profundamente las palabras del Sumo Pontífice, calificándolas como un «gesto a un ente fundamental de la sociedad de la que Sevilla es punta de lanza». Por su parte, el presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha manifestado su firme intención de invitar formalmente al Papa a visitar la comunidad autónoma para que compruebe de primera mano un «fervor popular que es único».
A nivel eclesial, las palabras de León XIV cobran una relevancia histórica especial, ya que denotan un conocimiento profundo de la realidad cofrade española. Cabe recordar que el año pasado, poco después de ser elegido tras el fallecimiento del Papa Francisco, mantuvo un estrecho encuentro en Roma con los hermanos mayores de corporaciones tan señaladas como El Cachorro de Sevilla y la Esperanza de Málaga. Aquella cita se produjo a raíz del Jubileo de las Cofradías, cuya misa de clausura no pudo presidir personalmente por coincidir exactamente con el inicio de su propio pontificado.
La comitiva que ha recibido al Santo Padre ha contado con una destacada representación de la Iglesia andaluza en la capital, encabezada por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, sus obispos auxiliares Teodoro León y Ramón Valdivia, y el deán de la Catedral hispalense, Francisco José Ortiz. Este viaje apostólico supone el regreso de la máxima autoridad vaticana a suelo español tras quince años de ausencia, siendo la última visita la efectuada por el Papa Benedicto XVI en 2011 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.



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