Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada de su vivienda en Madrid tras 71 años viviendo en ella, falleció este miércoles a causa de los problemas de salud que arrastraba desde hacía un tiempo. Pero antes de irse, escribió su nombre en la historia de España, tras convertirse en un símbolo en la lucha por la vivienda en las calles del país que provocaron el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre.
Más de 70 años viviendo en el mismo piso
Maricarmen llegó al bloque del que la acabaron desahuciando en 1956, cuando tenía 17 años. Hasta 2007 vivió allí con sus padres y, al fallecer ambos, se quedó como inquilina del piso con el contrato de renta antigua que había firmado. Tras varios procesos de cambio de propiedad, la vivienda fue adquirida por Urbagestión, que le propuso una subida del alquiler a 2.600 euros, algo que con su pensión de 1.400 euros no podía asumir. Fue entonces cuando la mujer comenzó una lucha por seguir en su casa, que duraría años.
En 2022 la justicia le dio la razón en primera instancia, tras entender que al mantener su alquiler desde 2007 se había aceptado tácitamente la subrogación. Aunque la Audiencia Provincial y el Supremo acabaron dictando que la subrogación no era válida. En 2025 se produjo su primer intento de desahucio y volvieron a intentarlo en junio de este mismo año. Finalmente, el 23 de septiembre se produjo el desahucio definitivo, con aquella imagen para la historia de Maricarmen saliendo en camilla de su vivienda.
Maricarmen alentaba a las masas desde el hospital
Desde el Hospital Gregorio Marañón, la mujer ya desahuciada vio como miles de personas se movilizaban por toda España e incluso acampaban en lugares tan populares como la Puerta del Sol. Desde su habitación, Maricarmen alentaba a las masas a seguir con su protesta, ya que ella no podía acompañarlos: «Os pido a todos valor, luchad, defended lo que es vuestro, tened cuidado, seguid acampados hasta que el cuerpo aguante», decía en un vídeo grabado y difundido en redes sociales.
Sin poder estar presente, Maricarmen se había convertido en un símbolo de la movilización por la vivienda en España. Ciudades de todo el país organizaron manifestaciones y las acampadas se extendieron fuera de Madrid. Tal fue la magnitud de su caso, que el Gobierno llegó a plantear dos reales decretos de vivienda. El primero, ofreciendo más protección ante los desahucios, y el segundo con un cambio que impulsaba la renovación automática de los contratos de alquiler.
Los decretos de vivienda, tumbados en el Congreso
Tras el cambio de postura de Junts, los decretos acabaron siendo rechazados en el Congreso. Esto llevó al presidente, Pedro Sánchez, a convocar las elecciones generales para el 29 de noviembre. Una vez disueltas las Cortes, se volvieron a aprobar unos decretos calcados a los anteriores. Ya publicados en el BOE, la Diputación Permanente tiene ahora un plazo de 30 días para aprobar, o no, si los decretos finalmente salen adelante y quedan convalidados.
«A Maricarmen la han matado»
En cuanto a las reacciones, excepto PSOE y PP, la izquierda y la derecha coinciden en que «a Maricarmen la han matado», aunque discrepan en quien. Vox responsabiliza al Gobierno y Sanchez y piden «que se sepa quien ha traído la ruina y la muerte». Desde Podemos, Irene Montero señaló que «no es una muerte, es un asesinato». Gabril Rufián respondió con un simple «que hijos de puta» en redes sociales. Y el Sindicato de inquilinas culpa directamente al rentismo de su muerte.
Por otro lado, PP y PSOE han optado por una postura algo más moderada. Los socialistas dijero que «su lucha contra la injusticia y la especulación no será en vano» y Sánchez remarcó que sentía su pérdida «como propia». Feijóo también quiso evitar el enfrentamiento, afirmando que «ante la muerte de una persona solo cabe el respeto». Además, el líder de los populares añadió: «Ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada. No más piedras en el muro».
Su caso lleva a España a la huelga general
Su caso sembró el debate en las calles desde el mismo día en el que fue desahuciada. El movimiento en torno a su figura cobró tanta fuerza que llegó hasta el Congreso y a la convocatoria de unas elecciones. En las acampadas, se han guardado minutos de silencio por su pérdida y los sindicatos han confirmado que la huelga general queda convocada para el 11 de noviembre. El nombre de Maricarmen quedará grabado en la historia de España como la mujer que puso patas arriba el país, con la tensión política y social creciendo día tras día.
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