Miles de personas han recorrido este miércoles las calles de Madrid para despedir a Maricarmen Abascal, fallecida en el Hospital Gregorio Marañón después de permanecer ingresada desde el pasado 23 de septiembre, tras su desahucio. La movilización, convocada por el Sindicato de Inquilinas, ha terminado frente a la que fue su casa durante 71 años, en la calle Alcalde Sainz de Baranda.
Según los datos de la Delegación del Gobierno, alrededor de 20.000 personas han participado en la marcha, que ha unido el homenaje a Maricarmen con una protesta por el derecho a la vivienda.
La movilización ha comenzado a las 20.00 horas junto a la estatua de El Oso y el Madroño. Al frente, el Sindicato de Inquilinas ha llevado un centro de flores con un mensaje dedicado a Maricarmen: «Seguiremos luchando por ti. Te quiere tu Sindicato». Detrás, miles de personas han avanzado por la calle Alcalá con pancartas y carteles en su memoria.
«No son muertes, son asesinatos», han coreado los manifestantes en referencia a los casos de Maricarmen y Olga, una mujer que se quitó la vida en L’Hospitalet (Barcelona) después de su desahucio.
La marcha ha continuado por la calle Alcalá hasta Cibeles, donde los participantes han dirigido sus críticas a los responsables políticos de Madrid. «Ayuso, Almeida, iros a la mierda» o «rentistas culpables, Gobierno responsable» han sido algunas de las consignas que se han escuchado durante el recorrido.
Al llegar a la calle Alcalde Sainz de Baranda, la protesta ha adquirido un carácter más íntimo. Centenares de personas han encendido las linternas de sus teléfonos frente al edificio donde vivió Maricarmen y han guardado un minuto de silencio en su memoria.
«No estamos todos, falta Maricarmen» y «No permitimos ni un desahucio más» han sido algunos de los gritos frente a la vivienda. Los manifestantes también han señalado al fondo inversor que compró el inmueble, con consignas contra Urbagestión y con las llaves en alto como símbolo de protesta.
Frente a la fachada, un altar improvisado con flores y velas ha servido de punto de encuentro para el homenaje. Tras el silencio, los cánticos de «vergüenza, vergüenza» han roto la solemnidad del momento.
El Sindicato de Inquilinas ha pedido después guardar un segundo minuto de silencio en recuerdo de todas las personas que, como Maricarmen, han fallecido después de perder sus hogares. La protesta ha terminado entre aplausos y emoción, con una última despedida a Maricarmen frente a la casa en la que pasó más de siete décadas de su vida.
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