La Policía Nacional ha detenido en Granada a un hombre de 55 años que se encontraba cumpliendo condena en régimen de tercer grado penitenciario como presunto autor de una serie de delitos cometidos durante los últimos dos meses. El arrestado está siendo investigado por una agresión sexual con penetración y robo con violencia, dos tentativas de agresión sexual acompañadas de robos violentos y un tercer robo con violencia, todos ellos perpetrados presuntamente mientras disfrutaba de permisos y salidas autorizadas de prisión.
Un mismo patrón
Según ha informado la Policía Nacional, el detenido habría actuado siguiendo un mismo patrón en todos los casos. Las víctimas eran mujeres jóvenes a las que seleccionaba durante la noche, siguiéndolas discretamente hasta los portales de sus viviendas. Una vez allí, aprovechaba el momento en que accedían al edificio para introducirse tras ellas y, bajo amenazas con un objeto punzante, sustraerles sus pertenencias. En algunos casos, además, intentó o llegó a consumar agresiones sexuales.
La investigación comenzó tras la denuncia de varios hechos ocurridos entre abril y mayo en distintos puntos de la capital granadina. El primero de los episodios tuvo lugar a comienzos de abril y tuvo como víctima a una joven de 20 años. Según la reconstrucción policial, la mujer regresaba a casa de madrugada cuando advirtió que un hombre la seguía por la calle. El sospechoso consiguió acceder al portal aprovechando que la puerta aún permanecía abierta y, una vez en el interior, la sujetó violentamente por la ropa a la altura del cuello y la empujó contra una pared.
Acto seguido, le exigió de forma agresiva que le entregara todo el dinero que llevara encima. Sin embargo, la reacción de la joven frustró el asalto, ya que la víctima comenzó a gritar y pedir ayuda con insistencia, lo que provocó que el atacante abandonara precipitadamente el lugar sin lograr su objetivo.
Semanas después, a mediados de mayo, se produjo un segundo incidente con características muy similares en el distrito Centro de Granada. En esta ocasión, la víctima fue una joven de 21 años que regresaba a su domicilio durante la madrugada. El agresor volvió a seguirla hasta el portal del edificio y logró introducirse tras ella. Cuando la mujer subía las escaleras, el individuo la abordó por sorpresa, la abrazó con fuerza y la derribó al suelo.
Una vez inmovilizada, le exigió que le entregara todas sus pertenencias mientras la amenazaba con agredirla. Sin embargo, aunque la víctima le dio el dinero que llevaba encima, comenzó también a pedir auxilio a gritos. Un ruido de una planta superior puso en alerta al agresor, que huyó rápidamente.
El episodio más grave tuvo lugar a finales de mayo y culminó con una agresión sexual consumada. La víctima, una mujer de 22 años, fue sorprendida en el interior del portal de su vivienda, también en el distrito Centro. El sospechoso logró introducirse en el ascensor junto a ella y, una vez dentro, exhibió un objeto punzante con el que la intimidó mientras profería reiteradas amenazas de muerte. Aunque la joven sacó sus pertenencias para entregárselas, el agresor también agredió sexualmente a la víctima dentro del edificio.
La víctima consiguió avisar a los servicios de emergencia y a la Policía Nacional. Posteriormente fue trasladada a un centro hospitalario para recibir asistencia médica y psicológica, además de ser acompañada por los agentes durante la presentación de la correspondiente denuncia.
Las pesquisas desarrolladas por los investigadores permitieron identificar al presunto responsable y relacionarlo con los tres episodios denunciados. La detención se produjo este jueves y ha puesto fin, al menos por el momento, a una serie de ataques que habían generado una importante preocupación entre los vecinos de la zona.
Un largo historial delictivo
El arrestado cuenta además con un extenso historial delictivo. Según los datos policiales, ingresó en prisión por primera vez en 1991 para cumplir diversas condenas. Alcanzó el régimen de tercer grado en 1999, pero durante ese periodo comenzó nuevamente a delinquir aprovechando las salidas autorizadas.
Entre abril y julio de 2001 protagonizó una larga sucesión de agresiones sexuales y robos con violencia cometidos bajo circunstancias similares. Aquellos hechos derivaron en una nueva condena dictada en 2002 por un total de 29 delitos relacionados con agresiones sexuales y robos violentos. La sentencia impuso penas que superaban los cien años de prisión, además del pago de indemnizaciones a las víctimas por una cuantía cercana a los 200.000 euros.
Tras pasar años en prisión, el hombre volvió a acceder al tercer grado hace aproximadamente dos años. Ahora, la investigación policial sostiene que habría retomado el mismo modus operandi que ya protagonizó décadas atrás, aprovechando nuevamente sus permisos penitenciarios para cometer presuntamente nuevos delitos contra mujeres jóvenes en la capital granadina. La investigación continúa abierta mientras el detenido queda a disposición judicial.



Síguenos en redes

