Granada le dice «hasta luego» a la feria del Corpus, un recinto que ha sido el gran punto de encuentro de la ciudad durante los últimos siete días. Los granadinos no quisieron desaprovechar la oportunidad de exprimir al máximo la fiesta y en una tarde de casetas que se prolongó hasta bien entrada la madrugada, se despidieron del Real de Almanjáyar, al menos, hasta el próximo año.
Convivencia y buen ambiente son, sin duda, las palabras que definen cómo ha sido la festividad granadina a lo largo de estas jornadas. Pese al inminente cierre, lejos de bajar el ritmo, las casetas se llenaron a reventar de granadinos y visitantes dispuestos a darlo todo una última vez, al menos, hasta dentro de doce meses, cuando la portada del recinto ferial vuelva a iluminarse para dar comienzo al Corpus 2027.
Pero para eso queda una larga cuenta atrás. Tocaba despedir a esta edición y hacerlo como es debido. Música, bailes, muchos rebujitos, atracciones y vestidos de flamenca han adornado la última estampa ferial de este 2026. Una semana intensa, pero que ha tenido un final a la altura de la gran cita de Granada.
Corpus por toda la ciudad
Desde la celebración del pregón oficial en el Ayuntamiento de la capital el pasado 30 de mayo y el posterior encendido del alumbrado, el recinto ferial del Almanjáyar ha sido el corazón de la celebración, con casetas llenas de ambiente, atracciones siempre llenas, música en directo, comida, risas y miles de personas de todas las edades disfrutando del reencuentro con la tradición.
Pero el ambiente festivo no se ha quedado solo en el recinto ferial, sino que se ha extendido por todos los rincones de la ciudad. Desde las carocas, los altares, el Corpus infantil, los títeres, la música municipal, la Tarasca y la procesión religiosa de la Custodia, las calles granadinas han destilado un ambiente de celebración que desembocó en un cierre brillante en el recinto feria hasta el año que viene.
En este último sprint final de la feria, los granadinos y visitantes no desperdiciaron un solo segundo y la feria de granada se despidió con sus casetas llenas y una semana para no olvidar. Son esas las que dejan el adiós más difícil. Pero este, más bien, es un «hasta pronto».



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