Un tornillo por un lado, una brida por otro, los premios de los juegos… y ya estaría lista la feria. Granada apura las últimas horas antes del gran encendido de su alumbrado en el recinto ferial de Almanjáyar, con el que comenzarán las fiestas del Corpus Christi 2026. Y, claro, los feriantes, aceleran para que todo esté listo a tiempo.
En los Juegos de Habilidades, Blanca y su familia van colocando los peluches y distintos premios que aguardarán a quien, con los lanzamientos más certeros, se convierta en su nuevo dueño. El que marque tres goles, se lleva uno; el que logre pinchar tres globos con sus dardos, también. «La feria está a la vuelta de la esquina», sonríe. «Estamos preparando, lo vamos organizando», apunta. Son de Valencia y llegaron el pasado viernes, aunque ya conocen el Corpus como si hubieran nacido en el mismísimo barrio del Zaidín.
«Llevamos 56 ferias en Granada», expone, en lo que los muñecos van colgando. La experiencia en la ciudad, claro, le ha proporcionado ya otorgado ya cierto reconocimiento entre quienes encuentran en el Corpus una oportunidad para demostrar su destreza. «Tenemos muchos clientes que vienen aquí a tirar», asevera. Y son ellos, afirma, lo que diferencia a las fiestas granadinas de otras. «La gente es educada, amable. Trabajamos a gusto y por eso estamos aquí», detalla.
En el tráiler han llegado cargados de «miles de premios», resalta la familia, que ya va asimilando que se le vienen unos días de no parar. «Nosotros no lo disfrutamos porque venimos a trabajar», se encoge Blanca. De repente, rebusca entre las montañas de peluches hasta encontrar el más buscado: «El muñeco estrella -lo sostiene con orgullo- es el perro salchicha». «Aquí estoy, esperando a que vengan los granadinos a tirar», se despide para continuar con los últimos detalles.
«Es de las mejores ferias a las que vengo»
Al otro lado, se endurecen los callos en las manos de su primo, que prepara una de las atracciones. Entretanto, Sonia, que también lleva unas cuantas ferias de Granada a la espalda, apuntala su puesto de zumos tropicales. «Estamos pasando mucho calor para montarlo», ríe. «Esperemos que la faena nos valga de año, que trabajemos mucho este año y venga mucha gente a vernos», desea. En unas horas, no parará de servir caipiriñas, mojitos, daiquiri… «Para el veranito, con el calor que hace, viene muy bien», echa un vistazo al sol de justicia que cae sobre el Real de Almanjáyar.
«A la gente de Granada le encantan mis zumos», se congratula. «Todos los años me están esperando, vienen todos a buscarme, a por el granizado de frutas», presume. Tal vez por ello esté encantada con el Corpus. «Es de las mejores ferias a las que vengo. Me gusta. Trabajamos mucho, pero es muy bonita y la gente es muy agradable, no me puedo quejar. Si llevo 20 años viniendo, será por algo», esboza una mueca alegre. Se le avecinan largas jornadas al otro lado del mostrador, pero lo afronta con entereza. Sabe que tiene una responsabilidad: darle sabor a una feria que empieza ya.



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