La Fiscalía solicita tres años de prisión para un hombre de 35 años acusado de estafar 51.300 euros a una empresa de reformas de Motril después de interceptar varios correos electrónicos relacionados con el cobro de una factura. Según el escrito de acusación, el procesado modificó el número de cuenta bancaria al que debía realizarse el pago y lo sustituyó por otra cuenta de la que era titular, consiguiendo que el dinero acabara ingresado en su poder.
La técnica ‘Man in the Middle’
Los hechos se remontan al 22 de noviembre de 2023 y, según el Ministerio Público, el acusado utilizó un método conocido como ‘Man in the Middle’, una técnica de fraude informático que consiste en interceptar las comunicaciones entre dos partes para alterar la información sin que ninguna de ellas lo advierta. Tras recibir el dinero, presuntamente realizó varias transferencias a otras cuentas bancarias de su propiedad y no ha devuelto el importe estafado.
Una de las modalidades de ciberdelincuencia más habituales
Este tipo de estafas se ha convertido en una de las modalidades de ciberdelincuencia más habituales contra empresas, especialmente aquellas que gestionan pagos de elevado importe mediante correo electrónico. Las fuerzas de seguridad llevan años alertando del aumento de estos fraudes, en los que los delincuentes aprovechan vulnerabilidades en las comunicaciones para modificar facturas o suplantar la identidad de proveedores y clientes.
El juicio está previsto para finales de septiembre en la Audiencia Provincial de Granada. Además de la pena de prisión, la Fiscalía solicita que el acusado indemnice a la empresa con los 51.300 euros presuntamente sustraídos y que se le imponga una multa de 3.600 euros.
Las fuerzas de seguridad llevan años alertando del aumento de estos fraudes
En caso de ser condenado, el procesado deberá hacer frente tanto a la responsabilidad penal como a la civil derivada de los hechos, con el objetivo de resarcir el perjuicio económico sufrido por la empresa afectada. El caso volverá a poner sobre la mesa la creciente sofisticación de los delitos informáticos y la importancia de reforzar las medidas de seguridad en las comunicaciones y transacciones empresariales.



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