El Granada se quedó su trofeo en una presentación descafeinada, con gradas semivacías y apenas un fichaje granadinista sobre el verde. El Betis, aunque con más novedades en liza, pasó por Los Cármenes en modo ahorro de energía. Los de Pellegrini apenas se limitaron a gestionar cargas, sin incomodar demasiado. Tan solo el golazo de Owen, antes del cuarto de hora, puso algo de chicha al encuentro, con la atención en el palco. No aparecieron representantes de la futurible nueva directiva granadinista; tampoco hubo nadie de la actual. Un vacío en plena transición.
Lo cierto es que, probablemente, habría más de un hincha en la grada que se haya arrepentido de escoger el partido antes que La Velada del Año, y alguno que otro que, desde casa, optara por cambiar de canal. Salieron ganando los que eligieron a los influencers. Porque en Los Cármenes, fútbol, lo que se dice fútbol, hubo poquito. Se esmeraron los dos conjuntos en hacer honores a la calificación de trofeo veraniego, lejos ya aquellos torneos en los que saltaban chispas y costaba discernir si no era incluso la competición oficial. Se quedó en casa.
Sonó la campana y se ubicaron los púgiles en sus respectivas esquinas, seguramente con menos tensión que los tiktokers en La Cartuja. De un lado, un Granada en obras; al otro, un Betis en plena gestión de cargas. Ingredientes de cuya mezcla solo podía salir un encuentro pastoso, de ritmo aletargado. Lso verdiblancos tomaron el mando de inicio, cómodos los de franjas horizontales -emplearon la indumentaria azul, a la espera de presentar la nueva equipación- en su trinchera.
Ángel Ortiz sí pareció contemplar en la pachanga una oportunidad, hiperactivo desde el arranque. Percibió el movimiento de Petit, exgranadinista, y le sirvió el gol, elástico Lizoain en el estreno ante su nueva hinchada -bueno, al menos, una representación de la misma-. Replicó Chinaza, que llevaba las mismas intenciones en el bando rojiblanco, aunque no encontró un aliado. A Pedro Alemañ, en cambio, no le falló el algoritmo. Le dio like a Owen en una falta escorada y, con un remate excelso, el extremo malagueño culminó el match. «¡Oh!», exclamó el respetable, pero sin la coletilla de Ferran.
El gol espabiló al Betis, pero tampoco lo suficiente como para incomodar a los anfitriones. Fornals levantó la persiana de su particular empresa de mensajería y comenzó a facturar paquetes. Su primer envío, desde la esquina, lo remató a las nubes Morante; el segundo encontró la irrupción por sorpresa de Ángel Ortiz, pero el remate iba inyectado en inocencia. Después fue Llorente quien cabeceó el servicio, muy desviado. Lizoain, como alguno en la grada, bostezaba.
Lesión de Diego Conde
A su homólogo en la meta bética se le acabó antes de tiempo su primera titularidad, lesionado tras un fuerte golpe con Llorente, con Chinaza en busca de petróleo. Entró Vallés, que, ya al final del primer asalto, desvió con la mirada el zapatazo del delantero rojiblanco, que había engañado a media zaga con un primer amago.
Regresaron al cuadrilátero los combatientes sin apenas un rasguño en el rostro, ni tampoco demasiados visos de hacer mucho más daño a su adversario pese al carrusel de relevos. Owen intentó deshacerse de Fran García con una bicicleta nada más comenzar, pero se le salió la cadena. Casadesús, atento al rechace, remató el ataque, muy arriba el zurdazo. Marc Roca, poco después, curvó otra falta cerca de la cal, fuera el remate de Valentín Gómez.
La cosa amenazaba con agitarse, más por errores que por buen juego, aunque todas las balas eran de fogueo. Pascual, que acababa de salir, conectó entre líneas con Stoichkov, también recién ingresado. El gaditano soltó el zapatazo, sobrado de potencia pero carente de dirección. Luego Marc Roca templó otra falta, esta vez a la testa de Bartra. Luca Zidane, bajo palos tras el intermedio, emprendió el contragolpe con Rodelas, pero se le atragantó a Gambín.
El de Alhendín le puso más tarde un caramelo en los labios a Stoichkov, pero el ariete conectó un frentazo desviadísimo. La respuesta, en un ataque relámpago, la estampó Pablo en la palma de Luca Zidane. Para entonces, el pescado estaba vendido. Apenas un conato de tangana, que terminó con Natan expulsado por dar un pelotazo a Pascual, agitó el alargue. El trofeo de quedó en Los Cármenes.
Ficha técnica:
- Granada CF: Raúl Lizoain (Luca Zidane, 46’); Pau Casadesús (Angelo, 58’), Juanjo Flores (Oscar Naasei, 61’), Manu Lama (Bourama, 46’), Puma (Baïla Diallo, 58’); Gerard Gumbau (Gambín, 61’), Dylan (Diego Hormigo, 58’), Pedro Alemañ (Manu Maza, 32’); Owen Emeka (Rodelas, 61’), José Arnaiz (Stoichkov, 46’) y Chinaza (Jorge Pascual, 58’).
Real Betis Balompié: Diego Conde (Álvaro Valles, 36’); Ángel Ortiz (Bellerín), Llorente (Deossa), Valentín Gómez (Natan), Fran García (Junior Firpo); Morante, Bouaré (Rica Funez), Pablo Fornals (Iker), Rodrigo Riquelme; Corralejo (Borja Alonso) y Gonzalo Petit (Pablo).
- Goles: 1-0: Owen, min. 12.
- Árbitro: José Luis Guzmán Mansilla, del comité andaluz. Amonestó a los locales Gumbau, así como a los visitantes Llorente, Junior Firpo, Marc Roca y Bellerín. Expulsó con cartulina roja directa a Natan.
- Incidencias: encuentro correspondiente al XLII Trofeo Ciudad de Granada, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes, ante alrededor de 7.000 espectadores.



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