La Administración de Estados Unidos ha atribuido el aumento de las llegadas irregulares a Ceuta a las autoridades españolas y a las que considera sus «políticas de extrema izquierda», tras la entrada este jueves de miles de personas desde Marruecos por la zona del espigón de El Tarajal.
La portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, aseguró en declaraciones a Europa Press que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, «lleva mucho tiempo advirtiendo a Europa de lo que ocurriría si siguiera aplicando políticas globalistas de extrema izquierda, entre ellas las que facilitan la inmigración masiva».
Kelly afirmó además que «España y otros países que han adoptado esta filosofía destructiva deberían cambiar de rumbo de inmediato o se arriesgan a su propia desaparición», por las políticas migratorias aplicadas por distintos gobiernos europeos.
Las declaraciones se producen después de que Ceuta registrara este jueves la mayor presión migratoria desde la crisis de mayo de 2021. Durante varias horas, miles de personas, en su mayoría jóvenes marroquíes, aunque también familias con mujeres y menores, accedieron a la ciudad autónoma bordeando el espigón de El Tarajal y la valla fronteriza que separa España de Marruecos.
Ante esta situación, los gobiernos de España y Marruecos acordaron reforzar la coordinación bilateral con el objetivo de acelerar la devolución de las personas que entraron de forma irregular. La crisis coincidió con los actos de celebración del aniversario de la entronización del rey Mohamed VI.
En paralelo, el Departamento de Estado de Estados Unidos felicitó al monarca marroquí y al pueblo de Marruecos por la efeméride, destacando la «sólida» relación bilateral que une a ambos países desde hace casi 250 años.
Apoyo de Trump a la autonomía marroquí
En ese mismo comunicado, Washington reiteró su respaldo a la posición de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. La Administración estadounidense defendió que, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, Estados Unidos mantiene su apoyo a la propuesta marroquí de autonomía, que calificó como «seria, creíble y realista», y la consideró «la única base para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable» al conflicto.
La crisis migratoria de Ceuta vuelve a situar la gestión de las fronteras exteriores de la Unión Europea en el centro del debate político y diplomático, en un contexto marcado por el endurecimiento del discurso migratorio de la Administración estadounidense y por la estrecha cooperación entre Madrid y Rabat para el control de los flujos migratorios.



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