Llega un momento en la vida de toda persona en la que debe dejar paso a las nuevas generaciones. También pasa con los hombres y mujeres de trono en la Semana Santa de Málaga, que llegados a una determinada edad deben despedirse del varal, ya sea por sus limitaciones físicas o por decisión de las cofradías. Aunque algunas hermandades cuentan con edad de jubilación para sus portadores desde hace muchos años, otras han adoptado esta medida recientemente, y la dinámica apunta a que cada vez más tomarán esta decisión.
Una de las corporaciones que dieron este paso en los últimos meses fue la Sagrada Cena. La cofradía del Jueves Santo nunca había tenido una edad máxima para sacar los tronos de sus Sagrados Titulares, pero tras la celebración de un cabildo extraordinario de hermanos en noviembre de 2025 se decidió establecer la jubilación bajo los varales en 57 años.
Esta decisión ha provocado que nueve hombres de trono tengan que ceder su puesto para la próxima Semana Santa. Algunos han accedido a participar en la procesión de otras maneras, pero otros no se mostraron conformes y pidieron un año de gracia que no se les ha concedido. José Antonio Compán Luque, hermano mayor de la cofradía, explica que la jubilación se fija de esta manera por pura necesidad: «Gracias a Dios, tenemos listas de espera. Hay casi sesenta personas en el Señor y otras sesenta en la Virgen de la Paz que son hermanos y llevan muchos años saliendo de nazareno». Es el momento de dar «un relevo generacional», y por eso se ha establecido el tope en los 57 años, edad que por otro lado es mayor que la de otras hermandades malagueñas.
Las cofradías fijan la jubilación
Una de las primeras hermandades que estableció un límite máximo para participar como portador en sus tronos fue la Archicofradía de la Esperanza. Actualmente, la edad de jubilación en el Nazareno del Paso está en 55 años, mientras que en la Virgen de la Esperanza el tope se sitúa en los 50. Las cofradías suelen fijar este límite en los 55 años, como es el caso del Rocío. Sin embargo, otras lo establecen en edades más avanzadas, como el Amor (58) o Salesianos (60), y otras no tienen límite de edad por el momento, como Dolores del Puente.
La decisión suele estar motivada por dos motivos: las limitaciones físicas relacionadas con la edad y la necesidad de un relevo generacional. En los últimos años, muchas cofradías han visto cómo sus listas de espera aumentan sin cesar, como es el caso de la Sagrada Cena, y no consiguen que esta jubilación se produzca de forma natural en muchos casos, de ahí que se establezca un tope.
José Antonio Luque, presidente de la Asociación Cultural de Hombres de Trono Daffari, considera que la decisión debería tomarla cada uno desde la responsabilidad: «Muy pocas veces la gente tiene ese toque de humildad para pensar que hay que darles paso a los jóvenes. Como no tenemos ese talante, al final las cofradías deben tomar decisiones y poner una edad para abandonar los varales». Él mismo es hombre de trono de la Virgen de los Dolores Coronada, y afirma que cuando llegue a los 50 años, dejará su puesto con pena pero sin rechistar, respetando las normas de la Archicofradía de la Expiración.
Es un hecho que el aumento de la esperanza de vida en las últimas décadas y la mejora de los hábitos ha provocado que muchas personas lleguen en buena forma a los 50 años y se mantengan aptos para sacar un trono durante mucho más tiempo. Precisamente por ello la Sagrada Cena ha fijado el tope en 57 años, porque según Compán, su hermano mayor, establecerlo más temprano «podría fastidiar a muchos hermanos que están en condiciones». Sin embargo, «todo el mundo sabe que hay que jubilarse tarde o temprano», como asegura Luque, y más cuando cada vez más jóvenes llaman a las puertas de las cofradías deseando convertirse en hombres de trono: «No podemos morir de éxito y dejarles esperando, porque al final se acaban cansando».
Por otro lado, algunas hermandades también tienen una edad mínima para poder ir bajo los varales, en muchos casos a los 18 años, como en el caso de la Esperanza. Otras, permiten que la primera salida como hombres o mujeres de tronos sea antes de alcanzar la mayoría de edad. José Antonio Luque, presidente de Daffari, considera que cada uno debe comenzar a sacar tronos cuando lo sienta oportuno: «Para mí la edad mínima es cuando te llamen los tronos. Un chaval de 14 años no está para llevar un trono de los que llamamos ‘buques’ en Málaga, pero sí puede arrimarse a algo más ajustado a sus proporciones o a una escuela del varal. Por ejemplo, el colegio de Gamarra hace una muy buena labor en este sentido».
La responsabilidad de volver a ser nazareno
Las hermandades siempre realizan muchos esfuerzos para animar a sus hermanos que abandonan el varal a que recuperen el hábito de nazareno. Sin embargo, Málaga siempre ha sido una ciudad en la que se ha considerado mucho más importante sacar un trono que acompañar a los Titulares con una vela y desde el anonimato. Así lo cree también José Antonio Luque: «Las cofradías tenemos una gran asignatura pendiente, que el cordón umbilical que une al hermano con su cofradía no se reduzca a que si no eres hombre de trono no tienes sitio. La conciencia nazarena en Málaga es muy débil».
En el caso de la Sagrada Cena, se trabaja para concienciar a los hombres de trono que su papel no termina cuando abandonen el varal. De hecho, su hermano mayor, José Antonio Compán, asegura que en la hermandad les dan «prioridad para salir de nazareno en cualquier puesto y para que también saquen el traslado».
Antes de decidir en cabildo extraordinario el límite de 57 años, la cofradía de Santo Domingo había mantenido una serie de reuniones con sus hermanos para concienciarles de los riesgos que conlleva no jubilarse a tiempo bajo los varales. Tras tomar la decisión, han tratado de animar a los nueve hermanos afectados para que participen de otra forma, según su hermano mayor. Tres de ellos participarán de comisión externa, pero ninguno como nazareno. «Vamos a intentar convencer a todas esas personas de que no se acaba la vida cofrade, que hay muchos más puestos. Y se puede acompañar al Señor o a la Virgen con una vela o con un enser».
La jubilación como costalero
Al ir más allá de los márgenes de la Semana Santa de Málaga y mirar hacia otras provincias, también se aprecia que la edad de jubilación genera algunas polémicas, si bien la cultura nazarena está más extendida en algunos lugares como Sevilla, donde muchas personas vuelven a llevar una vela cuando dejan de ser costaleros. En muchas cofradías de la ciudad hispalense, el límite máximo está en los 50 años, y en algunas hermandades como la Esperanza de Triana también se establece que un costalero debe abandonar las trabajaderas si alcanza los 25 años seguidos como costalero.
Estas medidas suelen tomarse tanto por la propia salud de las personas que van bajo los pasos como para garantizar la incorporación de las nuevas generaciones. Sin embargo, Sevilla tampoco está exenta de polémicas. El torero Fran Rivera expresó su malestar cuando tuvo que despedirse como costalero de Santísimo Cristo de las Tres Caídas. Aunque pidió un año de gracia para la Madrugá de 2024, la junta de gobierno de la Esperanza de Triana no se lo concedió al concluir que no debía otorgar un privilegio que pueda perjudicar a otros hermanos. Ante esta decisión definitiva, el torero afirmó sentirse «destrozado».
Está claro que dejar los varales o las trabajaderas es una decisión complicada para todos los hombres de trono y costaleros, pero es un momento que tiene que llegar. La diferencia estará en el talante de cada uno para aceptar que debe dejar paso a las nuevas generaciones y que puede asumir otro puesto en la cofradía, como volver a ser nazareno. La vida cofrade no acaba ahí, se prolonga todo lo que uno esté dispuesto.
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