No hace falta que un árbol esté enfermo para convertirse en un riesgo. Esa es una de las principales conclusiones que ha llevado el Ayuntamiento de Málaga a reforzar la vigilancia de su arbolado urbano, una masa verde de 112.000 ejemplares repartidos por los once distritos de la ciudad.
Desde finales de agosto, los equipos municipales han puesto el foco especialmente en los árboles de mayor tamaño situados en lugares donde una eventual caída de ramas podría tener consecuencias: colegios, parques infantiles, zonas de estancia, espacios peatonales y áreas de tránsito.
La primera fase del dispositivo está prácticamente concluida y deja una cigra de 1.663 árboles de gran porte que ya han sido inspeccionados. Entre ellos 720 eucaliptos, especie que ha adquido un protagonismo especial después del accidente ocurrido el 22 de agosto en la calle Pedro Gómez Sancho, en la Palma-Palmilla. Una rama de grandes dimensiones se desprendió y provocó lesiones de diversa consideración a dos personas.
Una rama que no avisó
El episodio encendió las alarmas precisamente por los difícil que resulta anticipar determinados fallos. Según el Ayuntamiento, tanto el árbol como la rama desprendida no presentaban signos aparentes de pudrición, cavidades, fracturas previas, plagas relevantes ni otros defectos estructurales visibles que permitieran prever el desprendimiento.
El plan parte así de una premisa incómoda: un árbol puede parecer sano y, aun así, requerir una intervención preventiva cuando sus dimensiones y su ubicación elevan las consecuencias potenciales de una caída.
Más poda, más control
Las inspecciones ya se han traducido en actuaciones concretas. Los técnicos han ordenado reducir la copa de 1.042 árboles, mientras que otros 159 están pendientes de poda. Además, se han retirado 123 ejemplares considerados de mayor riesgo, de los que 65 eran eucaliptos. A ellos se suman otros 23 árboles cuya eliminación ya estaba programada.
El dispositivo no parte de cero. El Ayuntamiento mantiene durante todo el año labores preventivas y ya desarrolló un plan específico durante el verano de 2025.
Cada árbol que sale, otro que llega
La retirada no supone, al menos sobre el papel, menos árboles para Málaga. El Consistorio asegura que todos los ejemplares eliminados serán sustituidos durante las campañas de plantación de otoño.
Una política que tiene detrás una cifra significativa: 9.684 árboles y plantas han sido incorporados a la ciudad en los últimos siete años. Porque en Málaga, la batalla por el arbolado urbano ya no consiste solo en plantar más, sino también en decidir cuáles pueden seguir en pie.
Síguenos en redes






