No ha sucedido en una frontera, ni en un polígono apartado, ni en un lugar especialmente vinculado a la delincuencia. El banco de un barrio, una terraza de restaurante, un descampado al lado de un colegio y una vivienda. Son los escenarios en los que las armas de fuego han irrumpido durante los últimos días en distintos puntos de la provincia de Málaga. En menos de una semana, un joven de 20 años ha muerto tiroteado, un hombre de 47 ha recibido un disparo en la cara mientras cenaba, una pistola ha aparecido durante una pelea en plena calle y dos personas han resultado heridas de bala en Alhaurín el Grande. Cuatro episodios diferentes que, no obstante comparten una inquietante coincidencia: la violencia armada ha aparecido en espacios perfectamente reconocibles de la vida diaria.
El primero de esos escenarios fue un banco situado cerca del domicilio de un joven de 20 años, en el barrio de Barcenillas. Nacho estaba sentado allí el pasado viernes, a plena mañana, cuando tres hombres se acercaron y comenzaron a dispararle. Recibió varios impactos, consiguió desplazarse hasta un supermercado cercano para pedir ayuda y fue trasladado al hospital, pero terminó falleciendo horas después. Los tres sospechosos fueron detenidos y enviados a prisión provisional.
Paradójicamente, lo que más sorprende de este caso es lo anodino del lugar: no se trataba de una nave abandonada ni un punto aislado de la periferia: era un banco junto a su casa. Lo que podía tratarse de una ejecución vinculada al mundo criminal terminó con la vida de un vecino como otro cualquiera.
Apenas unos días después, el escenario cambió, pero volvió a ser reconocible para el malagueño. Muelle Uno, uno de los grandes centros comerciales al aire libre de la capital, se convirtió la noche del martes en el escenario de un nuevo tiroteo. Ümit Yalçin (Ümit ‹el Gitano›), vinculado a los aficionados radicales del Fenerbahçe y el mundo narco, se encontraba cenando en un restaurante cuando otro individuo se aproximó y le disparó. Uno de los impactos alcanzó su rostro.
Único caso con arma… pero sin fuego
Entre un crimen mortal y otro tiroteo apareció un tercer escenario todavía más reconocible: una pelea en plena calle Arturo Toscanini, en Teatinos. Eran las 17.40 horas del jueves. Una discusión terminó con uno de los implicados sacando una pistola y amenazando a otras dos personas. No llegó a disparar y no hubo heridos, pero el arma volvió a formar parte de la escena.
La secuencia se desplazó después fuera de la capital. En Alhaurín el Grande, dos personas resultaron heridas de bala en un tiroteo ocurrido durante el pasado fin de semana. La Guardia Civil detuvo a tres sospechosos relacionadas con los hechos y la investigación continúa abierta bajo secreto de sumario.
Cuatro episodios, cuatro escenarios y una misma sensación de proximidad. Las circunstancias y los protagonistas son diferentes y no existe evidencia alguna que relacione unos hechos con otros, pero esta sucesión ha obligado a las autoridades a reforzar la respuesta: el Gobierno ha anunciado la ampliación a Málaga capital del Plan Costa del Sol, un dispositivo policial destinado a reforzar la prevención y la lucha contra la delincuencia organizada y los episodios violentos.


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