Un supermercado de Estepona, un tiroteo y una víctima ajena al enfrentamiento. Lo que ocurrió un 20 de julio de 2025 en el aparcamiento de un Aldi de Isdabe fue mucho más que un episodio aislado: puso al descubierto que la guerra entre dos organizaciones criminales turcas, los Daltons y los Caspers, había llegado a la Costa del Sol.
Ambos grupos mantienen desde hace años una violenta rivalidad vinculada al control de actividades criminales, especialmente el narcotráfico y la extorsión. El tiro recibido por Ümit Yalçin en el Muelle Uno no es más que otra página de una historia originada en Estambul. La disputa ha traspasado fronteras y sus protagonistas han ido apareciendo en distintos países europeos, entre ellos España.
Criminales 2.0
Los Daltons y los Caspers representan además una nueva generación del crimen organizado turco: miembros muy jóvenes, estructuras transnacionales y una característica especialmente llamativa, su exposición constante en redes sociales. Instagram o TikTok se han convertido en escaparates donde exhiben armas, coches de lujo, viajes y mensajes dirigidos a sus rivales.
Tras el tiroteo de Estepona, las redes volvieron a poner el foco sobre la Costa del Sol. Fotografías y vídeos situaban a integrantes o personas relacionadas con estos grupos en distintos puntos de Andalucía, mientras las investigaciones trataban de determinar el alcance real de su presencia en España. La actividad en redes, sin embargo, no constituye por sí sola una prueba de pertenencia a una organización criminal.
El asesinato de Torrevieja
La rivalidad dio un nuevo paso el 3 de agosto de 2025. Caner Koçer, identificado como miembro destacado de los Daltons, fue asesinado a tiros en Torrevieja. Tenía 21 años. Tres ciudadanos turcos fueron detenidos como presuntos autores del crimen y posteriormente ingresaron en prisión, en un caso que fue relacionado con la cadena de venganzas entre ambas organizaciones.
La presencia de estos grupos preocupa precisamente por su capacidad para moverse entre países y mantener conexiones fuera de su territorio de origen. Las autoridades turcas han desarrollado numerosas operaciones contra ambas bandas, mientras en Europa se han sucedido investigaciones y detenciones relacionadas con sus actividades.
Esta cronología de sucesos deja a las claras que la guerra entre Daltons y Caspers ya no pertenece exclusivamente a las calles de Turquía. Parte de sus protagonistas se mueve por Europa y la Costa del Sol amenaza con ganar cada vez más peso como uno de los escenarios de esta nueva batalla del crimen organizado.



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