La Policía Nacional ha preparado un dispositivo policial de ‹Champions League› para la ida del Málaga-Almería de este domingo 14 a las 21.00 horas. Un derbi andaluz doblemente de riesgo por lo que se juegan ambos equipos (el ascenso a Primera) y por los precedentes de dos aficiones cuyos grupos ultras han tenido encontronazos, uno de ellos muy reciente que acabó con heridos y detenidos en la ciudad almeriense.
La Subdelegación del Gobierno en Málaga ha confirmado que más de un centenar de agentes (UIP y UPR) supervisarán la capital osta del Sol en un partido que viene caliente por los precedentes entre radicales de ambos conjuntos y las tensiones propias de dos aficiones vecinas. En el operativo se desplegarán dos unidades de Intervención Policial (UIP) además de otra de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR). Y también se sumarán miembros de la brigada de Seguridad Ciudadana e Información y agentes de la Policía Local de Málaga.
Decretado de alto riesgo
Las calles de Málaga estarán controladas por más de cien agentes de Policía Nacional a pie de calle. Se prevé un desplazamiento masivo de aficionados almerienses y se han tomado medidas de seguridad excepcionales para evitar conflictos en las horas previas, durante y tras el partido. La Liga decretó el alto riesgo en los choques de ida y vuelta de la final debido a la gran presencia de aficionados visitantes que acudirán al encuentro.
Dichas medidas de seguridad se ajustan al calibre del enfrentamiento. Ambos equipos competirán una eliminatoria a dos partidos para determinar cuál de los dos será el que consiga jugar el curso que viene en Primera División. Se sobrentiende que la Subdelegación del Gobierno en Almería y la Delegación del Gobierno en Andalucía también preparan un dispositivo similar o, incluso, más grande para la vuelta en tierras indálicas donde ya es el partido definitivo.
Precedentes negativos
En la última visita del Málaga a tierras almerienses hubo altercados graves que mancharon la imagen del partido. Todo sucedió cuando horas antes al choque ambas aficiones esperaron en la misma ubicación a los autobuses de sus equipos. Todo transcurrió con normalidad hasta que ambas aficiones se comenzaron a increpar con cánticos negativos por uno y otro lado. La discusión terminó con una reyerta que se saldó con un herido grave y la Policía intervino para disuadir a la multitud.
Después del amargo comienzo, toda la influencia negativa sucedida en los aledaños se trasladó al terreno de juego terminando el enfrentamiento en trifulca sobre el césped entre jugadores de ambos equipos. En ese preciso instante fue cuando un «jefe de seguridad» del conjunto local invadió el terreno de juego llegándose a encarar con los blanquiazules en una imagen que dio al vuelta a nivel nacional.



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