Marcharse al primer parón de selecciones en tercera posición y habiendo sumado dieciséis puntos de veintiún posibles, además de comenzar con victoria a domicilio en el regreso a Champions más de dos décadas después, lo hubiese firmado cualquier bético antes del primer partido oficial de la temporada ante la Real Sociedad.
Sin embargo, estos primeros ocho partidos del Real Betis, a pesar de dejar varios puntos positivos y esperanzadores, especialmente si se compara el inicio de esta campaña con el final de la anterior, han sacado a la luz varios asuntos que parecen no tener arreglo, al menos en la época Pellegrini.
Viene siendo habitual en el equipo dirigido por el chileno mostrar una clara incongruencia entre el desempeño ofensivo y el defensivo en cuanto a los balones parados. Si bien es cierto que este concepto y juego aéreo no son lo mismo, están relacionados.
Fiables en ataque e inseguros en defensa
Es por ello que, un año más, se ha visto cómo los heliopolitanos son tan fiables a favor como inseguros en contra en estos aspectos. Por un lado, el Betis es el equipo de LaLiga, junto al Real Madrid, que más goles ha anotado a balón parado (3), aunque de cabeza solo ha sido uno.
Si se tiene en cuenta el único partido de Champions disputado, ante el Lille en Francia, el doblete de Bartra de cabeza aquel día suma dos más, aunque solo uno fue con la pelota estática. Es decir, cuatro de los doce goles han sido ‘de pizarra’, mientras que de cabeza han sido tres.
Por otro lado, los verdiblancos han encajado nueve goles entre liga y Champions y también lideran la tabla de equipos que más tantos han recibido a balón parado. En la competición doméstica también son tres, mientras que en la Liga de Campeones hay que añadir el segundo del Lille.
Eso sí, en cuanto al peligro que supone para los heliopolitanos permitir que los rivales rematen de cabeza, la penalización sobre los de Pellegrini es total, ya que seis de los nueve goles han llegado mediante la testa de los rivales; Dela, Brugué y Olasagasti por el Levante; Ueda y Alexsandro por parte de los franceses; y Villares, el ‘8’ del Dépor este pasado domingo.
Asignaturas pendientes
El mejor ejemplo para evidenciar la debilidad de la zaga bética en este tipo de goles es, precisamente, el tanto del jugador herculino. Ante el Levante ya se pudieron ver varias desconexiones en balones largos a la espalda de los centrales, pero fue en Riazor donde costó dos puntos un remate de cabeza de un jugador que no tuvo oposición ninguna para fusilar a Valles a escasos metros de la portería.
Seguir a los rivales en jugadas a campo abierto o no perder de vista las marcas en el balón parado están siendo los verdaderos quebraderos de cabeza para Manuel Pellegrini. Su Betis, que no ha encajado más gracias al sobresaliente rendimiento de su guardameta, sigue recibiendo muchas ocasiones y debe pensar que no siempre va a salir bien la táctica de golpear más veces a tu rival.



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