El historiador de arte, Andrés Luque Teruel, regresó ‹Al Cielo› de 101TV por todo lo alto. Su ausencia en la cabecera de la quinta temporada había generado dudas entre el público, pero el pasado miércoles 22 de octubre regresó al programa cofrade de 101TV para aclarar que no pudo asistir a la grabación por motivos laborales. Su participación durante su primer programa del curso 2026/2027 no dejó indiferente a los telespectadores.
Durante los primeros treinta minutos del programa, Luque Teruel participó junto a los historiadores Jesús Romanov, José María Escudero y Nolasco Alcántara en un debate sobre las reacciones cada vez más efusivas que se producen en torno a las bandas de cornetas y tambores, especialmente en los certámenes multitudinarios. Posteriormente se introdujeron en analizar a los escultores con una sola imagen en la Semana Santa de Sevilla.
La marcha que le encargaron
El historiador explicó que un día recibió una llamada en la que le comunicaron que querían que compusiera una marcha procesional. Su sorpresa fue inmediata: «Me parece que se ha equivocado usted. ¿A quién llama? A Andrés Luque Teruel».
Según relató, explicó a sus interlocutores que no sabía solfeo ni tenía conocimientos para escribir música. Sin embargo, la respuesta que recibió fue que aquello no suponía ningún impedimento: «Usted nos la silba, la tararea, y aquí se le transcribe y usted firma la marcha».
La propuesta estaba destinada a una banda sevillana, según contó el propio historiador, que aseguró haberse negado porque no sabía hacer música. Luque Teruel utilizó esta experiencia para cuestionar determinados procedimientos de creación y firma de composiciones procesionales.
«Mirad los autores que hay, mirad el nivel cultural que tienen muchos de ellos, nos daremos cuenta que así se han hecho muchas de las marchas que están sacando de sitio la Semana Santa de Sevilla», afirmó.
De la música procesional al fenómeno multitudinario
La anécdota se enmarcó en un debate más amplio sobre el protagonismo que han adquirido algunas bandas de Cristo y las reacciones de sus seguidores. Para analizarlo, el programa mostró dos vídeos de certámenes celebrados en Ciudad Real y Zamora.
En el primero, el anuncio por sorpresa de que la banda iba a interpretar El Galileo, de Virgen de los Reyes, provocó una ovación del público que recordó a la celebración de un acontecimiento deportivo.
El segundo caso, ocurrido en Zamora, mostró una reacción mucho más hostil. Tras comunicarse por error que la banda de cornetas y tambores de las Tres Caídas de Triana llegaría tarde al certamen, parte del público respondió con una prolongada pitada y abucheos, entre ellos gritos de «¡Fuera, fuera, fuera!».
A partir de estas imágenes, Luque Teruel cuestionó los comportamientos que considera incompatibles con el respeto que merece la celebración religiosa. «Ese público está de más en la Semana Santa, así de claro», afirmó. El historiador matizó que su crítica no se dirige a la presencia de espectadores, sino a las actitudes que perjudican a las hermandades y a quienes esperan para contemplar las imágenes.
José María Escudero señaló que las bandas y los costaleros han pasado de desempeñar un papel complementario a convertirse en protagonistas por derecho propio dentro del universo cofrade. El problema, advirtió, aparece cuando la música adquiere tanta importancia como el Señor o la Virgen, o incluso más.
Luque Teruel también cuestionó el gigantismo de algunas formaciones y calificó de «antiestético» contemplar una banda de doscientos músicos detrás de una imagen. Además, criticó la confusión entre volumen y calidad interpretativa: «Se ha confundido tocar muy fuerte con tocar bien».
«Hemos consentido que evolucione la música detrás de los pasos»
El historiador incidió en la responsabilidad que, a su juicio, existe en la evolución de la música procesional. «El problema está en cómo hemos consentido nosotros que evolucione la música detrás de los pasos», afirmó.
Durante el intercambio se debatió sobre el aumento de la duración de algunas marchas, que pueden alcanzar los diez o doce minutos, frente a composiciones tradicionales mucho más breves. También se señaló que las hermandades tienen capacidad de decisión sobre las bandas que contratan, el repertorio que se interpreta y los momentos en los que suena cada composición.
En este contexto, Luque Teruel diferenció entre los requisitos de formación musical de determinadas bandas de palio y los modelos tradicionales de aprendizaje de las formaciones de Cristo. «Para ingresar en Maestro Tejera es necesario tener estudios musicales, mientras las bandas de Cristo no te lo exigen», apuntó.
Los colaboradores también criticaron que las decisiones musicales de una hermandad puedan desencadenar insultos o descalificaciones, como ocurrió con la polémica por el cambio de banda de la Hermandad de la Trinidad.
La Sevilla de YouTube y la reivindicación de la cultura
Jesús Romanov puso el foco en quienes llegan a Sevilla con una imagen preconcebida de sus tradiciones, construida a través de vídeos y contenidos difundidos en redes sociales. «Hay gente que tiene en la cabeza la Sevilla del YouTube, que es la composición del lugar que ellos se hacen de lo que tiene que ser esta ciudad y de cómo creen que es».
El historiador defendió que la Semana Santa sevillana también se caracteriza por el silencio y la austeridad, y puso como ejemplos al Calvario, la Vera-Cruz y el Cristo de Burgos. «No hay cosa más austera que el Silencio pasando», afirmó. Asimismo, cuestionó que algunas hermandades cambien de banda para atraer a más público, una circunstancia que, según relató, ha llegado a dificultar su propia experiencia como espectador.
En la parte final del debate, los colaboradores rechazaron que ‹Al Cielo› sea responsable de las reacciones que se producen en los certámenes o durante las procesiones por analizar las bandas y las nuevas composiciones. «Esto no es culpa de un programa. Esto es culpa de la evolución que ha tenido todo esto. Las ovaciones llevan pasando décadas», señaló Escudero.
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