Califato 3×4 acaba de ofrecer su primera entrevista cofrade a una televisión local de Sevilla. El grupo musical pasó por ‘Al Cielo’, de 101TV para ofrecer una conversación marcada por la música procesional, la cultura andaluza, la Semana Santa y el humor. El gran protagonista fue Manuel Chaparro, capataz de Califato 3×4, que explicó el conflicto con Rosario de Cádiz por el uso de ‘El Cristo de las Navajas’.
Las denuncias de Rosario de Cádiz
El «capataz» de Califato 3×4 relató el problema legal que tuvo el grupo musical con la Banda de Cornetas y Tambores del «Rosario de Cádiz» al samplear la marcha «Eternidad» en la canción, «El Cristo de las Navajas» publicada en diciembre de 2024.
El grupo quiso regularizar la situación y contactó con su autor, Sergio Larrinaga, con la intención de dar de alta a los dos compositores y a la banda. Sin embargo, al acudir a la SGAE descubrieron que habían cometido un error: una banda no podía figurar directamente como titular de los derechos, ya que era necesaria una persona física. «Al principio no sabíamos tanto de derechos de autor», reconocieron.
Después hablaron con Larrinaga, quien les transmitió tranquilidad y les aseguró que se encargaría de solucionarlo. El asunto quedó aparentemente cerrado, pero tras su fallecimiento llegó la primera denuncia. Califato 3×4 no esperaba aquella situación y pensaba que todo estaba encaminado, por lo que inicialmente restó importancia al problema. El grupo reconoce ahora que no actuó con la rapidez necesaria.
Ahora están «en paz»
Más tarde recibieron una segunda denuncia mediante burofax, lo que les obligó a recurrir a un abogado y a afrontar el conflicto de manera formal. Califato 3×4 intentó contactar con el otro compositor de «Eternidad», pero, según explicaron, no obtuvo la respuesta esperada. Ante la falta de una solución informal, intervino un abogado y finalmente se alcanzó un acuerdo económico y de derechos. «Ahora somos socios. Dinerito repartido para todo el mundo», explicaron con el tono desenfadado que marcó la entrevista.
El grupo también asumió su parte de responsabilidad y reconoció que el conflicto se debió, en parte, a un malentendido y a no haber dado suficiente importancia a la primera denuncia. Califato 3×4 quiso dejar claro que nunca existió intención de apropiarse del trabajo de nadie. «Siempre hemos hecho todo lo que hemos hecho sin maldad ninguna», afirmaron, defendiendo que suelen señalar sus influencias, incluir referencias y reconocer a los artistas que inspiran su música. Según explicaron, la relación con Rosario de Cádiz está ahora normalizada y no cerraron a compartir escenario con ellos en el futuro.
Andalusian Crush
Otro episodio relacionado con ‘El Cristo de las Navajas’ tuvo un desenlace diferente. La Agencia de Marketing de la Junta de Andalucía contactó con el grupo para utilizar un fragmento del «Cristo de las Navajas» en la campaña turística. Pero, en lugar de aceptarlo, los califatos les recomendaron que llamaran a Rosario de Cádiz.
La campaña terminó generando una cantidad económica para Rosario muy superior a la que había provocado el conflicto inicial, algo que el grupo contó con humor como muestra de que el problema había quedado atrás.
Califato 3×4 también reivindicó su papel en la evolución de las bandas de cornetas y tambores. Según su visión, ha habido tres grandes revoluciones: una protagonizada por Távora y «Tres Caídas de Triana», otra relacionada con «Las Cigarreras » que llegó a interpretar ‘Amazing Grace’ bajo las Torres Gemelas y una tercera impulsada por Califato 3×4. El grupo considera que las bandas atravesaban un momento de menor exposición y que su aparición abrió una nueva vía para acercar esta música a públicos diferentes.
Sergio Larrinaga
Uno de los momentos más emotivos llegó al recordar a Sergio Larrinaga. Manuel Chaparro habló de una levantá dedicada a la madre del compositor después de su muerte y recordó la emoción de sus familiares. «Nos hartamos de llorar», reconoció. Para Chaparro, aquella escena tuvo un significado especial porque la madre de Sergio pudo ver cómo se reconocía la importancia de su hijo como músico. La conversación dejó también una de las frases más humanas de la entrevista: «Los hombres también lloran».
Califato 3×4 insistió en que Sergio Larrinaga debe permanecer en la memoria colectiva. El compositor murió antes de conocer buena parte del éxito posterior de ‘El Cristo de las Navajas’ y no pudo comprobar el impacto internacional que alcanzaría la pieza ni el fenómeno de Califato 3×4. «Tenemos que hacerlo eterno», señalaron. Para el grupo, cualquier relato sobre la marcha debe incluir necesariamente a Larrinaga, cuya figura consideran fundamental: «Ni Califato 3×4 ni Rosario de Cádiz. Sergio Larrinaga es un grande».
Las espectaculares cifras de Califato y «El Cristo de las Navajas»
La dimensión del grupo también se refleja en las plataformas digitales. Califato 3×4 ronda los 150.000 oyentes mensuales en Spotify, una cifra que lo sitúa por encima de muchas formaciones tradicionales de Semana Santa. La formación ha llenado salas, actuado en grandes escenarios y llegado a la Plaza de España, consolidando un público mucho más amplio que el estrictamente cofrade.
En paralelo, el grupo repasó el recorrido internacional de ‘El Cristo de las Navajas’, interpretada en México, París, Londres y Holanda. En París actuaron en dos ocasiones, en Londres tocaron en el mítico Jazz Café y en Holanda llegaron a interpretarla dentro de una iglesia. La reacción del público suele ser de sorpresa, especialmente por la fuerza de las cornetas y por la capacidad de la marcha para conectar con personas que no proceden del mundo cofrade.
A pesar de esa expansión, Califato 3×4 mantiene una fuerte conexión con su barrio. La formación acude a la piscina de San Pablo, donde los martes y jueves realiza cursos de natación y los lunes y miércoles practica nado libre. La decisión surgió hace dos o tres años, cuando entendieron que la vida del rock and roll no podía mantenerse siempre al máximo nivel y decidieron incorporar el deporte. Con el tiempo, terminaron integrándose en la vida del centro, conociendo a vecinos y monitores y formando una pequeña familia. «Somos de barrio, reivindicamos barrio, vivimos barrio y hacemos barrio», defendieron.
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