Durante la entrevista concedida al programa con motivo de la inauguración de su quinta temporada, Cadaval relató por primera vez con detalle una experiencia que vivió durante los años más difíciles para su familia, cuando su hermano Jorge se vio involucrado en el conocido caso Arny.
Una historia en la que se mezclan la preocupación de una familia ante una situación que fue probada como injusta, la fe y una sorprendente coincidencia que el propio César todavía recuerda con especial emoción.
Todo comenzó cuando el caso acababa de salir a la luz. César Cadaval se encontraba en un balcón de La Campana y decidió bajar hasta el Cristo de la Buena Muerte, al que se acercó completamente solo para rezar. En aquel momento todavía no conocía cómo iba a terminar el proceso y lo único que tenía claro era su confianza en la inocencia de su hermano.
«Le pedí al Cristo de la Buena Muerte que saliera la verdad del caso Arny, porque mi hermano Jorge no había hecho nada», explicó durante la entrevista
Cadaval recuerda que aquella petición la hizo en silencio y sin compartir con nadie lo que estaba pasando por su cabeza. Sin embargo, mientras se encontraba ante el Cristo, un nazareno que formaba parte de la primera cruz del cortejo se dirigió a él y le dijo unas palabras que le dejaron completamente sorprendido: «Tranquilo, que a tu hermano no le va a pasar nada».
La reacción de César fue inmediata. No entendía cómo aquel hombre podía conocer precisamente aquello que estaba pidiendo en ese momento. «¿Quién eres?», llegó a preguntarle. A partir de entonces comenzó a interesarse por su identidad y por el lugar que ocupaba dentro del cortejo.
Una historia que se repitió durante tres años
Lo más sorprendente, según el relato de Cadaval, es que aquella situación volvió a producirse al año siguiente. El caso continuaba generando una enorme presión mediática y César regresó nuevamente ante el Cristo de la Buena Muerte para rezar por su hermano. Allí volvió a encontrarse con el mismo nazareno, que nuevamente le transmitió el mismo mensaje: «Tranquilo, que a tu hermano no le va a pasar nada».
La escena se repitió por tercer año consecutivo, cuando el proceso ya había llegado a su desenlace. Finalmente, Cadaval consiguió conocer personalmente a aquel nazareno y descubrir quién era. Según explicó en ‘Al Cielo’, se trataba de un hombre que trabajaba en un estamento público. César llegó incluso a pedirle su medalla de Los Estudiantes como recuerdo de aquella historia.
Para César, aquella sucesión de acontecimientos continúa siendo una de esas historias difíciles de explicar y que adquieren un significado especial cuando se viven desde la fe y desde la devoción a una imagen.
«Sufrí mucho porque era muy injusto todo»
El humorista también reconoció durante la entrevista el enorme sufrimiento que supuso para él y para toda su familia aquella etapa. «Sufrí mucho porque era muy injusto todo», aseguró al recordar los años en los que su hermano tuvo que afrontar el proceso judicial y la enorme repercusión pública del caso.
Cadaval explicó que estuvo muy cerca de su hermano durante aquellos momentos y trató de transmitirle tranquilidad y confianza. «Tú estás tranquilo. Si tú no has ido y estás tranquilo, yo estoy convencido. Lo que sea, aquí estoy yo», recuerda que le decía.
Con el paso del tiempo, César reconoce que es una etapa que no le gusta especialmente recordar, aunque considera que esta historia merece ser contada por el vínculo que tuvo con la Semana Santa de Sevilla y, especialmente, con el Cristo de la Buena Muerte.



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