La acampada por la vivienda de las Setas de Sevilla continuará tomando la plaza de la Encarnación. Así lo han asegurado este lunes sus portavoces durante una rueda de prensa, en la que han reafirmado de manera contundente su intención de mantener la protesta frente a la especulación inmobiliaria y la dificultad de acceder a una vivienda digna y estable.
«Seguiremos aquí mientras tengamos fuerza», ha afirmado Rebeca María, portavoz primera y encargada de leer el manifiesto durante la comparecencia. Según ha explicado, cada día que pasa celebran una asamblea para valorar la situación del campamento y decidir si cuentan con fuerzas suficientes para continuar. «Mientras eso pase, no tenemos pensado levantar la acampada», ha señalado.
La protesta, que ha convertido la plaza de la Encarnación en un espacio de reivindicación colectiva y sobre todo de carácter joven, busca situar de nuevo «la vida de la gente y sus necesidades en el centro» y poner el foco en la demanda que, consideran, es la más urgente: garantizar el acceso a una vivienda estable y digna.
«No queremos quitarle la casa a nadie»
Durante la rueda de prensa, Guillermina, otra de las portavoces de la mañana, ha querido responder a las posibles preocupaciones sociales que pueda suscitar el movimiento y ha defendido el sentido imperante de todas sus reivindicaciones. «Que nadie se preocupe, no le queremos quitar la casa a nadie», ha afirmado. «Lo único que queremos y pedimos es que no haya casas vacías y gente sin casa».
Preguntada por la dimensión actual del campamento, ha indicado que en estos momentos hay «alrededor de un centenar de tiendas de campaña, aunque la cifra varía en función de las necesidades laborales de quienes participan en la acampada».
Los portavoces han insistido también en el carácter apartidista de la movilización. «Defendemos una misma lucha, aquí no hay ni partidos ni colores», han reivindicado, en referencia a la voluntad de reunir a personas con distintas procedencias, etnias e ideas en torno a una sola causa común: el derecho a la vivienda. «A los partidos políticos que pretendan utilizarnos como herramienta política o de propaganda, queremos decirles que no cuenten con nosotros».
El manifiesto, colmado de «medidas urgentes»
La lectura del manifiesto, elaborado por la organización del propio afincamiento, ha servido para concretar las demandas del movimiento, que reclama «medidas inmediatas para frenar la especulación» y garantizar que la vivienda cumpla una «función social».
Entre las principales reivindicaciones figuran la prórroga automática e indefinida de los contratos de alquiler y la congelación de las hipotecas, así como el ajuste de los precios de la vivienda a los ingresos de la clase trabajadora, tomando como referencia el salario mínimo interprofesional.
En esta línea, el texto también reclama un freno de mano seco a los desahucios por motivos económicos o sobre personas en situación de vulnerabilidad, y también la expropiación sin indemnización de los bienes de los especuladores para incorporarlos al parque público de vivienda. Además, plantea que las viviendas vacías «queden sujetas a expropiación inmediata» para su incorporación al parque social, de igual manera.
El manifiesto incluye, además, la prohibición del negocio especulativo con la vivienda y el fin de los contratos de alquiler precarios. Las reivindicaciones se enmarcan en una crítica a un modelo inmobiliario que, según denuncian, «antepone el beneficio económico a las necesidades habitacionales de la población».
Durante la comparecencia también se ha escuchado la consigna «Parlamentos hay muchos, clase obrera solo una», con la que los participantes han querido reivindicar la unidad de la clase trabajadora frente a un problema que consideran transversal.
«Si hacen falta hoteles, que los construyan»
Otro de los mensajes más firmes ha sido la crítica al uso de viviendas para actividades económicas mientras, paralelamente, persiste la dificultad de encontrar un hogar para los ciudadanos españoles. «Si hacen falta más hoteles, que construyan hoteles, no que usen viviendas», ha defendido Rebeca María, cuestionando que los inmuebles se destinen a usos turísticos o especulativos mientras hay personas que no pueden acceder a una casa.
Por ahora, la acampada renueva continuidad en la Encarnación. La decisión de permanecer en el lugar, han explicado sus portavoces, se revisa diariamente en asamblea y depende de las fuerzas de quienes sostienen la protesta.
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