Este año se han cumplido noventa años del inicio de la Guerra Civil española. Entre julio de 1936 y abril de 1939, tenía lugar, probablemente, la más cruel de todas las guerras vividas en España.
La magistrada y exalcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha reclamado superar la «incapacidad de hacer un relato común» sobre la Guerra Civil y ha defendido que España no habrá superado realmente la «gran herida» de la contienda hasta que sea capaz de construir una visión compartida de aquel periodo de su historia.
Carmena se ha pronunciado durante el coloquio ‹¿Todas las cunetas son iguales?›, celebrado este martes en la Fundación Cajasol, dentro de la XI edición de ‹Letras en Sevilla›, en un debate centrado en la posibilidad de alcanzar una memoria compartida.
«Es difícil, es necesario, hay que conseguirlo»
Preguntada por si es posible construir en España una memoria común sin que nadie tenga que renunciar a su propia interpretación de la Historia, la exalcaldesa ha respondido: «Es difícil, es necesario, hay que conseguirlo».
«Creo que este país no será capaz de haber, de verdad, superado la gran herida de la Guerra Civil hasta tanto no será capaz de establecer un relato común», ha afirmado Carmena, que, pese a las dificultades, ha considerado que España «no está muy lejos» de conseguirlo.
La magistrada ha advertido, no obstante, de que existen «actitudes» que generan preocupación y ha lamentado que los españoles sigan sin ser capaces de superar esa «incapacidad de hacer un relato común».
Carmena ha vinculado esta dificultad para alcanzar un consenso sobre el pasado con la situación política actual. «Cada día es más difícil lograr hasta un pequeño acuerdo», ha señalado durante su intervención.
Obtener aquello a lo que se tiene derecho
Ante esta situación, la exalcaldesa considera que la búsqueda de un acuerdo debe pasar por poner el foco en las víctimas. «Ahora mismo, la única posibilidad» de lograr una cierta consolidación de ese acuerdo necesario es, a su juicio, concentrarse en ellas.
Para Carmena, el objetivo fundamental debe ser que las víctimas obtengan aquello a lo que tienen derecho: el reconocimiento de la verdad. «Saber qué pasó con los suyos, dónde están sus restos», ha resumido.
Su planteamiento parte así de una idea central: la construcción de una memoria compartida no exige borrar las diferentes interpretaciones sobre la Guerra Civil, pero sí encontrar un terreno común que permita reconocer lo ocurrido y atender a quienes sufrieron sus consecuencias.
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