Sevilla vuelve a enfrentarse a una realidad que se repite con demasiada frecuencia: los actos vandálicos contra monumentos, jardines históricos y mobiliario urbano. En apenas unas semanas, el robo de la escultura de Curro en la Barqueta y los daños ocasionados en un banco recientemente restaurado del Paseo de las Delicias han vuelto a poner sobre la mesa el elevado coste económico y patrimonial que supone la falta de civismo.
Estos episodios se suman a una larga lista de ataques sufridos en los últimos años por algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad, muchos de ellos restaurados con importantes inversiones públicas.
El robo de Curro y los desperfectos en el Paseo de las Delicias
El caso que más repercusión ha generado en los últimos días ha sido la desaparición de la escultura de Curro, la popular mascota de la Exposición Universal de 1992, instalada junto a la Puerta de la Barqueta.
La figura había sido inaugurada el pasado 11 de junio por el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, dentro de la remodelación del entorno de la Puerta de la Barqueta. Concebida como un espacio para que vecinos y visitantes pudieran fotografiarse junto al personaje, la escultura permaneció apenas un mes en su ubicación antes de ser sustraída. Aunque, por suerte, una llamada al teléfono de emergencias 092, mediante la que se alertó a la Policía Local sobre la ubicación de la escultura.
No se trata de un caso aislado, este viernes 10 de julio, Sevilla amaneció con otro acto vandálico. En este caso, un banco del Paseo de las Delicias apareció con importantes desperfectos pocos días después de haber sido restaurado.
Desde el Ayuntamiento lamentaron que elementos recuperados con dinero público vuelvan a sufrir daños de manera reiterada y recordaron que el mobiliario urbano forma parte del patrimonio común de todos los sevillanos. El Consistorio ya ha anunciado una nueva reparación.
Los Jardines de Murillo y el coste del vandalismo
Hace apenas un año, los Jardines de Murillo también sufrieron actos vandálicos. Una de las fuentes ornamentales fue arrancada de su base y quedó completamente inutilizada. La pieza pertenecía a un conjunto de cuatro réplicas instaladas en 2023 para recuperar unos elementos desaparecidos tras años de continuos actos vandálicos.
La reconstrucción de estas fuentes supuso una inversión cercana a los 70.000 euros e implicó un minucioso trabajo de documentación histórica y reproducción en mármol de Macael.
El casco histórico tampoco se libra
El casco histórico también ha sido objeto de actos vandálicos. Entre los casos más destacados figuran la destrucción en 2023 del Crucero de San Lázaro, una cruz renacentista del siglo XVI que tuvo que ser restaurada tras quedar destrozada.
Algo similar ocurrió en 2019 con la Cruz de la Inquisición, ubicada junto al Ayuntamiento, fracturada después de que una persona se subiera al monumento, un incidente que además puso de manifiesto deficiencias en la videovigilancia de la zona.
El Parque de María Luisa también ha sido escenario de numerosos actos vandálicos que han obligado a restaurar repetidamente varias de sus glorietas históricas. Espacios como las dedicadas a Bécquer, Cervantes, Luis Montoto, Covadonga y Ofelia Nieto han sufrido daños como mutilaciones, decapitaciones de esculturas e incluso un incendio provocado, lo que ha requerido continuas intervenciones para recuperar este valioso patrimonio.
Ante la repetición de actos vandálicos, el Ayuntamiento ha reforzado las medidas de protección del patrimonio con contratos específicos para la reparación urgente de monumentos, programas de limpieza y conservación de esculturas y jardines históricos, y un nuevo plan de mantenimiento. Además, ha intensificado la lucha contra las pintadas con equipos especializados y estudia ampliar la red de cámaras de vigilancia para prevenir nuevos daños en los espacios patrimoniales de la ciudad.



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