Perder a un bebé durante el embarazo o en sus primeros días de vida es una experiencia devastadora de la que todavía se habla poco. Para darle visibilidad, la Asociación Andaluza de Matronas ha reunido a profesionales sanitarios y familias en las II Jornadas de Concienciación del Duelo Perinatal. La cita, organizada de la mano de la Asociación Matrioskas, tiene lugar en la sede del Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Sevilla (ICOES), que respalda la iniciativa.
El encuentro persigue dos metas: romper el silencio que rodea a estas pérdidas y defender una atención más humana hacia las madres y los padres que las sufren. Se conoce como duelo perinatal el proceso emocional que atraviesan las familias cuando su bebé fallece durante la gestación o poco después del parto.
Recuerdos que acompañan
Carmen Mejías, al frente de las matronas andaluzas, puso el foco en los pequeños gestos que pueden marcar la diferencia en esos momentos. Según explicó, conservar objetos vinculados al bebé ayuda a las familias a construir una memoria de su hijo sin necesidad de esconder el dolor.
«Una huella, una pulsera, una manta en contacto con nuestro bebé o una fotografía tienen un valor incalculable para crear recuerdos»
Mejías subrayó además que abordar esta realidad supone un reto colectivo. «Hablar de la muerte de un bebé nos obliga, como profesionales y como sociedad, a mirar de frente una realidad para la que muchas veces no tenemos palabras», afirmó.
Junto a las familias
Víctor Bohórquez, que preside el ICOES, recordó el papel que desempeñan matronas y enfermeras cuando ya no hay tratamiento posible. «Acoger las II Jornadas de Concienciación del Duelo Perinatal supone reafirmar nuestro compromiso con una forma de cuidar que no termina cuando la medicina ya no puede evitar una pérdida», señaló.
Bohórquez insistió en que estos profesionales son, a menudo, quienes están al lado de madres y padres en el instante más duro. «Somos, muchas veces, quienes permanecemos junto a las familias cuando reciben una noticia para la que nadie está preparado. Y debemos recordar que nuestras palabras, nuestros silencios, nuestras miradas y nuestros gestos pueden permanecer para siempre en su memoria», añadió.
Más formación sanitaria
El vocal de Matronas del colegio sevillano, Jorge Romero, que moderó una de las mesas, reclamó más preparación específica para los sanitarios. A su juicio, el cambio de mentalidad ya es visible: «Afortunadamente hemos pasado de no hablar de los hijos fallecidos a mostrar a los profesionales que se trata de una realidad que duele y de la que es necesario hablar».
Romero reconoció que durante años la falta de formación llevó a muchos profesionales a refugiarse en respuestas de tipo espiritual, que no ayudaban a reparar la pérdida. «Hoy tenemos una excelente oportunidad las enfermeras y matronas para mejorar nuestra capacitación y habilidades de comunicación para poder atender a estas madres y familias con mayor empatía posible», defendió.
Un monolito en Sevilla
Las jornadas tendrán continuidad en la calle. El 14 de octubre, el colegio descubrirá en la Glorieta de la Enfermería un monolito en memoria de los hijos perdidos, un proyecto que cuenta con el apoyo municipal. La fecha no es casual: coincide con la jornada previa al Día Mundial de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal, que se conmemora el 15 de octubre.
Según Bohórquez, el monumento será «un lugar que permitirá a las familias recordar a sus hijos y a sus hijas, y que transmitirá a toda la sociedad un mensaje muy claro: existieron, fueron amados y forman parte para siempre de la historia de nuestras familias». «Porque reconocer públicamente una pérdida es también una forma de cuidar», concluyó.
«Nuestro Monolito al Duelo Perinatal no eliminará el dolor, pero ayudará a romper el silencio»
Una realidad sin cifras
Más allá del impacto emocional, el duelo perinatal arrastra un problema de visibilidad estadística. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados en 2024, la tasa de mortalidad perinatal en España se sitúa en 4,03 fallecimientos por cada 1.000 nacimientos. Este indicador incluye las muertes fetales tardías, a partir de la semana 28 de gestación, y las de recién nacidos durante su primera semana de vida.
Esa cifra, sin embargo, deja fuera las pérdidas producidas en etapas más tempranas del embarazo, por lo que no refleja el alcance real del fenómeno. Ante la ausencia de estudios específicos sobre muerte gestacional, perinatal y neonatal, los organizadores advierten de que perder a un bebé en el embarazo o en los días posteriores al parto es bastante más habitual de lo que se cree en las unidades de maternidad, tanto públicas como privadas.
Síguenos en redes






