Chiclana ha soplado las velas de su 150 aniversario como ciudad, recordando aquel 8 de agosto de 1876 en el que el rey Alfonso XII firmó el Real Decreto que cambiaba el estatus de la entonces villa. ¿El motivo? El espectacular aumento de su población y el despegue de su industria y su comercio.
La subdelegada del Gobierno de España en Cádiz, Blanca Flores, rescató un detalle fundamental de las actas: aquel valioso documento reconocía, por encima de todo, el peso del sector vitivinícola chiclanero. Pero llegar hasta ahí requirió de astucia política. El expediente definitivo se movió desde los despachos de Madrid gracias al periodista y diputado Leopoldo de Alba y Salcedo. Aunque era natural de Vejer, ejerció como un chiclanero más de adopción, ciudad donde tenía su casa y su propia bodega. Su influencia en las Cortes aceleró un nombramiento que, de otra forma, habría tardado años en aprobarse.

Mosaico institucional en la calle La Vega
La actividad oficial arrancó en la calle La Vega. Allí, el alcalde José María Román presidió el acto institucional junto a Blanca Flores y la delegada de la Junta de Andalucía, Mercedes Colombo, arropados por la Banda de Música Municipal Maestro Enrique Montero y las voces del Coro de Nuestra Señora de Los Remedios.
El momento clave llegó al destapar un mosaico en honor al propio Leopoldo de Alba y Salcedo, justo en la fachada de la actual Farmacia Central, la vivienda donde residió el político vejeriego. Durante su intervención, Román apeló al carácter local: «Si algo define nuestra historia, no son las dificultades, sino las maneras en que hemos sabido superarlas». El regidor definió a la Chiclana del siglo XXI —que ya roza los 90.000 habitantes fijos y triplica su población en época estival— como «una obra escrita durante tres mil años por miles de manos distintas y un solo corazón».

De la plaza Mayor a las muñecas de la Restauración
La cultura y la fiesta popular tomaron las calles durante el resto de la jornada a través de dos propuestas que conectaron de lleno con los vecinos. Por un lado, la plaza Mayor se abarrotó con más de mil personas para disfrutar de ‘La verbena de la Paloma’. Un centenar de artistas de colectivos como Taetro o la Escuela Municipal de Artes, dirigidos por el maestro Francisco José Cintado, revivieron el género rey de finales del siglo XIX. La elección de la pieza guardaba un guiño cómplice con el público en su célebre soleá: «en Chiclana me crie; que me busquen en Chiclana si me llegara a perder».
En estos días de celebración, la Colección de Muñecas María Emilia Lira ha querido sumarse a la efeméride con una llamativa estampa de la época de la Restauración. En sus vitrinas lucen ahora ocho muñecas ataviadas con la vestimenta tradicional de 1876, recreando al rey Alfonso XII, al diputado de Vejer, al alcalde de aquellos años y a los trabajadores de las viñas y las salinas.
Además, la iniciativa ha saltado a la vía pública con una Mariquita Pérez gigante en la esquina de Segismundo Moret con la calle La Vega que ha revolucionado el centro, logrando triplicar las visitas a la colección. Una experiencia que se repite con la flamenca instalada en la fachada del Centro del Vino y de la Sal, convertida en el ‘photocall’ obligado de vecinos y visitantes.
El documento original, a buen recaudo
Como colofón al aniversario, la primera teniente de alcalde, Ana González, y Blanca Flores presentaron la exhibición del manuscrito original de 1876 en el vestíbulo del Museo de Chiclana, una iniciativa coordinada por Cristóbal González y el director del centro, Jesús Romero.
El texto original ha pasado por las manos del restaurador Eduardo Martínez, quien ha atajado los severos daños que la humedad y los xilófagos habían causado en el papel. El documento se podrá visitar de forma excepcional hasta que termine el año; ya en 2027 se trasladará definitivamente al Archivo Municipal para blindarlo de los rayos UV. En el Museo quedará una réplica facsimilar exacta y una restauración digital de la que se ha editado una serie limitada de solo 100 ejemplares numerados para el recuerdo de una fecha irrepetible.



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