El puerto de Cádiz ha vuelto a vestirse de gala para recibir al buque escuela ‹Juan Sebastián de Elcano›. Tras más de seis meses de navegación transatlántica y once escalas internacionales, el emblemático bergantín-goleta ha tocado tierra gaditana rodeado de una gran expectación y del cariño de centenares de familiares que esperaban a pie de muelle.

Un broche de oro inusual en aguas gaditanas
La llegada de este año es histórica por un cambio logístico clave. Habitualmente, los guardiamarinas finalizan su crucero de instrucción desembarcando en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra). Sin embargo, en esta ocasión, las promociones 428 del Cuerpo General y 158 de Infantería de Marina han completado sus estudios militares directamente en Cádiz, reforzando los vínculos históricos del buque con la provincia.
La dotación ha sido recibida por las máximas autoridades militares y locales en una estancia en el muelle de la capital que ha tenido un carácter puramente temporal. Tras el emotivo recibimiento, el buque ha iniciado durante la tarde su tránsito definitivo hacia las instalaciones de la Base Naval de La Carraca, en San Fernando, donde continuará su actividad tras darse por finalizado oficialmente el crucero de instrucción.

Una dotación transformada por el sacrificio y el mar
El cruce del océano Atlántico, directo desde las aguas de Nueva York hasta la Bahía de Cádiz, ha supuesto el último gran desafío de esta singladura. Desde el propio buque destacan que concluye una etapa inolvidable para unos futuros oficiales que regresan completamente transformados por la experiencia en el mar.
Atrás quedan meses de guardias, complejas maniobras, temporales y amanecidas en alta mar. Se cierra así una intensa convivencia forjada día a día entre jarcias y cubiertas que dejará un recuerdo imborrable en la memoria de la tripulación.
Vecinos de excepción y la mirada puesta en el centenario
Este regreso a casa coincide en el tiempo con los planes de remodelación del puerto gaditano. Precisamente, el ‹Elcano› compartirá un protagonismo muy especial en tierra firme con otro gran emblema local: la réplica de la Virgen del Rosario ‹La Galeona›.
La imagen que tradicionalmente recibe a los viajeros cayó al mar en los temporales de invierno y tras ser rescatada por la Armada, la réplica en bronce de la patrona será reubicada -tras su restauración- en el dique de la Punta de San Felipe. Su nuevo pedestal de piedra ostionera se levantará justo al lado del palo mesana del buque escuela que el Puerto conserva en la zona. Esta ubicación compartida servirá para blindar su conservación frente a los temporales y mantener vivo el tradicional saludo marinero a la entrada de la ciudad.

Tras este merecido descanso en su puerto base, el legendario velero militar comenzará los trabajos de preparación para una cita histórica en el horizonte: el centenario de su botadura en 2027. Un siglo de historia, elegancia y servicio a España que el buque se dispone a celebrar tras haber surcado, una vez más, los mares del mundo.



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