Jarro de agua fría para los padres de Sandra Peña, la menor de 14 años que se suicidó el pasado 14 de octubre por un presunto acoso escolar. El juez del juzgado número siete de Instrucción de Sevilla ha archivado la querella interpuesta por la familia de la menor contra el colegio Las Irlandesas de Loreto, donde cursaba sus estudios, el director del centro, la jefa de estudios, la tutora y la orientadora de la difunta alumna.
En el auto emitido, el juez recoge que, en relación con la querella por presuntos delitos de homicidio por imprudencia, lesiones psíquicas imprudentes y trato degradante de la familia contra el colegio de la menor, el Colegio y sus responsables adoptaron medidas para combatir la situación de acoso, pero no les era exigible que controlaran a la menor en todo momento para evitar que esta se quitara la vida.
El juez hace un repaso a los hechos sucedidos, a la conmoción generada y a las distintas causas abiertas, como en el Juzgado de Menores número dos, «donde se aperturó el expediente para investigar la actuación de tres alumnas del colegio, que según se desprende de las actuaciones referidas, parece que fueron especialmente incisivas con su compañera Sandra generándose un ambiente conocido como bullying».
Medidas del colegio
La juez continua que en el citado expediente queda de manifiesto que «Sandra venía sufriendo el comportamiento de algunas de sus compañeras y lo expresó ante los psicólogos y a sus padres, quienes trataron de adoptar medidas para la protección de su hija, entrevistándose con las autoridades educativas en septiembre de 2025».
Aun así, reconoce que «no consta que se activara el protocolo de acoso escolar, pero sí que se adoptaron medidas con separación de las posibles alumnas acosadoras y otras complementarias como la designación de personas de referencia en el centro escolar y contactos con la psicóloga».
Altar, vandalizado
Por otra parte, este jueves 14 de mayo ha aparecido vandalizado el altar que en memoria de Sandra Peña hay en el portal de su domicilio. La fotografía de la menor ha sido tapada con spray, así como algunos de los carteles que ha ido dejando vecinos y amigos recordando a la pequeña.
El tío de Sandra Peña, Isaac Villar, ha comentado que «no tenemos ni idea de quién ha podido ser. La pintura ya está quitada y el altar vuelve a estar como antes, pero me parece una falta de respeto, no tengo palabras para expresar lo que siento. Que alguien haga eso en un altar en memoria de cualquier persona, por el motivo que ha sido, ellos mismos se describen». Para Isaac, «es daño por hacer daño, un daño sin sentido, difícil de entender que alguien normal».



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