La huelga de los trenes, convocada para este viernes 31 de julio, llega en una fecha clave: antes del fin de semana y de la operación salida de las vacaciones de agosto. Por ello, el Ministerio de Transportes ha establecido servicios mínimos para Cercanías, Media Distancia y Larga Distancia y Alta Velocidad -AVE-.
El Sindicato Ferroviario ha convocado un parón que afectará a los servicios de Renfe desde las 00.00 hasta las 23.59 horas en todas las provincias de la región. Al menos circularán el 73% de los trenes habituales de AVE o Larga Distancia, el 65% de los de Media Distancia y el 50% de los Cercanías, llegando al 75% en las franjas de hora punta.
Para los Cercanías de Sevilla, Málaga y Cádiz, con ligeras diferentes entre núcleos, se ha decidido que el horario especialmente reforzado sea de 06.00 a 09.00, de 13.30 a 16.00 y de 18.30 a 20.30 horas.
Cabe destacar que el resto de vehículos pueden circular: dependerá de la decisión personal de cada uno de los trabajadores del servicio. En anteriores convocatorias el seguimiento se situó al rededor del 2%: el 29 de junio hubo un seguimiento del 1,8% y el 15 de julio del 1,8%.
Servicios garantizados
De este modo, estarán operativos, al menos, 432 de los 662 trenes de Media Distancia y 251 de los 343 de AVE y Larga Distancia que tiene como origen, destino o recorrido provincias de Andalucía.
Se garantizan las conexiones vía AVE o Larga Distancia de Madrid con provincias como Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Huelva, en ambos sentidos; de Sevilla con Barcelona o Valencia; y otros trayectos entre ciudades andaluzas.
Igualmente ocurre con las de Sevilla con Málaga, Granada, Cádiz, Córdoba, Jaén y Huelva; la de Málaga con Granada, la de Granada con Almería; y la que conecta Antequera —Málaga— y Algeciras —Cádiz—, que se harán a través del Media Distancia.
Motivos de la huelga
Desde el Sindicato Ferroviario indican que el motivo de esta huelga son las «deficiencias de los sistemas de climatización» que «ya está teniendo graves consecuencias para la salud del personal a bordo, con dolores de cabeza, procesos de ansiedad, ahogo y fatiga, pero que puede ser de consecuencias más graves de no darse una solución».
Denuncian que el origen de esta situación se encuentra en una «mala gestión» de la flota en casos de averías y en la externalización de tareas de mantenimiento de los equipos de aire acondicionado. Apuntan, también, a «la negligencia de quienes deben decidir sustituir con carácter de urgencia los equipos que se han quedado obsoletos y prefieren parchear y mantener en circulación vehículos con avería de climatización un día tras otro».



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