La lectura que deja la primera sesión del debate de investidura es que el pacto entre PP y Vox no está para nada calienta, salvo que este lunes haya una serie de negociaciones que cambien el rumbo. También cabe la posibilidad de que todo sea «un teatro» como lleva diciendo la izquierda desde hace semanas y ha vuelto a remarcar este lunes.
Lo cierto es que en la hora y media que ha hablado Juanma Moreno de la Sala Jiménez Becerril es que no ha habido guiños a Vox. El candidato del PP a la reelección no ha hablado de inmigración y no ha tocado la prioridad nacional. Si ha mentado la palabra prioridad es para juntarla a la sanidad.
Una cuestión que ha chirriado mucho a Vox es que no ha habido menciones a la inmigración ni a la prioridad nacional que, por ahora, no compra Juanma Moreno
Juanma Moreno ha señalado que solamente hay dos caminos: o bien el «bloqueo» con la posibilidad de una repetición electoral o bien la «generosidad» de Vox. Además, ha dicho que lo que le hacen falta son dos votos afirmativos o cuatro abstenciones este jueves. Una referencia que ha herido el orgullo de Vox, al entender que es un guiño del PP hacia los grupos de la izquierda.
Cabe la posibilidad de que Manuel Gavira sea un gran actor, pero en la ronda de declaraciones posterior al discurso de Moreno ha mostrado su molestia por la falta de guiños del PP y ha insistido por activa y por pasiva en que no hay acuerdo. También ha criticado que Moreno no mente la inmigración que, según ha dicho, «es uno de los principales problemas para los andaluces».
Doce días para una llamada tras el 17-M
Estas palabras de Gavira se alinean con las proclamadas por el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fuster, quien ha dicho este mismo lunes 29 de junio que como el PP siga por ese camino «será en tercera o cuarta votación… o nunca». De hecho, el líder de Vox en Andalucía ha subrayado que las prisas de Moreno ahora no concuerdan con que tardara doce días en llamarlo después de las elecciones del 17 de mayo.
La gestualidad y las palabras apuntan a un verano de vodevil en la política andaluza sin acuerdos y manifestando esa singularidad parlamentaria que le ha gustado siempre llevar a gala a la comunidad autónoma. Aunque tras este primer acto también cabe un giro inesperado y un aceleramiento de ese pacto de gobernabilidad.
En la izquierda la lectura es que no se creen nada de lo que está ocurriendo y que por debajo el PP y Vox ya están pergeñando ese acuerdo de gobierno que o bien será este mismo martes o el jueves. Habrá que ver cuando es el desenlace o si hay segunda película electoral. En Andalucía todo es posible.



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