El Campo de Gibraltar afronta este domingo una jornada electoral que puede alterar el mapa político andaluz. Sus 218.822 ciudadanos con derecho a voto —distribuidos entre los ocho municipios de la comarca o residentes en otros puntos de España y del extranjero— eligen hoy la composición del próximo Parlamento de Andalucía. La gran incógnita: si la coalición 100×100 Unidos logra suficiente respaldo para obtener representación en la Cámara.
Una comarca, dos grandes feudos
La Línea de la Concepción y Algeciras concentran el setenta por ciento del censo comarcal, lo que convierte a ambos municipios en el eje sobre el que pivota cualquier estrategia electoral en el Campo de Gibraltar. La Línea, en particular, es el gran bastión de La Línea 100×100, formación que gobierna el ayuntamiento linense con una holgura inusual: 22 de los 25 concejales del pleno municipal. A ese dominio local se suman dos vicepresidencias en la Diputación Provincial y seis representantes en la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar.
Suma de fuerzas localistas
La coalición 100×100 Unidos integra también al partido Los Barrios 100×100, que gobierna en ese municipio y cuenta con dos representantes en la Mancomunidad, y a San Roque 100×100, con tres concejales en el pleno municipal sanroqueño y una vicepresidenta en el ente comarcal. La confluencia de estas tres formaciones localistas bajo una misma candidatura provincial es la apuesta para trasladar peso institucional a escala autonómica.
El número dos de la coalición, Sebastián Hidalgo, fue uno de los primeros en ejercer su derecho al voto este domingo. Tras depositar su papeleta, no ocultó las ambiciones del proyecto: «gobernar», dijo, un verbo que hasta hace apenas un año habría sonado excesivo para una formación de perfil marcadamente local.
El objetivo mínimo de 100×100 Unidos es igualar o superar los votos obtenidos en las últimas elecciones municipales de 2023 sumando el aporte de otras candidaturas localistas de la provincia de Cádiz. Con esa base, confían en alcanzar al menos un escaño en el Parlamento andaluz —y en su escenario más optimista, dos representantes— que les permita convertirse en bisagra para la investidura del popular Juan Manuel Moreno Bonilla. No sería la primera vez: en 2023 forzaron un vuelco similar en la Diputación de Cádiz, arrebatando la presidencia provincial al socialista Juan Carlos Ruiz Boix, hoy presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Congreso de los Diputados.
El voto útil, la otra presión
Frente a esa estrategia localista, los partidos con representación en el Parlamento andaluz hasta la convocatoria de estas elecciones han apelado de manera unánime al voto útil. Financiación autonómica, sanidad, educación, transporte público, infraestructuras y vivienda han sido los grandes ejes de campaña de todas las formaciones, coincidentes en el diagnóstico de los problemas de la comarca aunque divergentes en las soluciones.
Si ese llamamiento ha calado entre el electorado campogibraltareño, o si por el contrario el arraigo local de las candidaturas 100×100 ha pesado más, es una pregunta que solo el recuento de esta noche podrá responder.



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