Jerez de la Frontera se prepara para vivir su jornada más íntima. Este 24 de septiembre, los enclaves del centro histórico jerezano volverán a llenarse de fieles en torno a Nuestra Señora de la Merced Coronada. Siendo la localidad más poblada de toda la provincia de Cádiz, el municipio se detiene por completo para cumplir con una tradición que es tanto un acto de fe como una de sus señas de identidad cultural más arraigadas.
La actividad en los entornos de la calle Merced no cesará en todo el día, uniendo a distintas generaciones en una jornada declarada festiva a nivel local.
De la medianoche al Voto de la ciudad
El engranaje de la festividad se activa cuando las manecillas del reloj marquen la medianoche. A esa hora, la Basílica Menor acogerá la emocionante Misa de la Descensión, el instante exacto en el que la Unión de Hermandades materializa su tradicional ofrenda anual a la Patrona. No habrá tregua para el fervor jerezano que desde las 07:30 horas de la mañana, con la celebración de la primera eucaristía, verá cómo se sucederán celebraciones cada media hora.
A las 10:30 horas arrancan los actos institucionales con la renovación del Voto de la ciudad a cargo de la alcaldesa, María José García-Pelayo, y la corporación municipal. Justo después, a las 11:00 horas, el obispo de la diócesis Asidonia-Jerez, José Rico Pavés, presidirá la solemne misa estacional. Mientras en el exterior, los grupos jóvenes cofrades darán forma desde las 09:30 horas de la mañana a la tradicional y colorida alfombra de sal.

El enigma de su tez oscura
El magnetismo de la Patrona radica en parte en su imponente fisonomía gótica, cuya datación se sitúa tradicionalmente entre los siglos XIII y XIV. Su rostro, parcialmente desgastado por el paso del tiempo, muestra una policromía antigua que refuerza de manera inconfundible su presencia en la ciudad. Este estado patrimonial cobra una relevancia informativa de primer orden de cara a los próximos meses: Jerez ya prepara la restauración de la Virgen de la Merced antes de que se consume el 66 aniversario de su Coronación, una esperada intervención que correrá a cargo del especialista Ismael Rodríguez Viciana.
Esta esperada restauración servirá para consolidar un patrimonio de fe, querencia e historia artística de la ciudad gaditana. Un semblante oscuro que se debe, según una leyenda medieval, a que la talla fue hallada en 1268 oculta en un antiguo horno de cocer tejas y ladrillos. Según el relato, el humo acumulado habría tiznado de forma providencial la madera original.
Sin embargo, otras crónicas guardan otra hipótesis fascinante. Hay voces que vinculan la imagen con la toma de Algeciras en 1369 por los Benimerines. Se dice que un soldado cristiano huyó salvando la escultura de la Virgen de la Palma y, al buscar refugio en Jerez, la depositó provisionalmente en la sacristía mercedaria prometiendo regresar. Nunca volvió, y la Virgen se quedó para siempre en la campiña jerezana.
Curiosidades de su Niño
Detrás de los ricos mantos que luce la Patrona se esconde una fisonomía particular. La fisonomía actual se compone realmente de dos partes diferenciadas: una talla de madera de la primera mitad del siglo XIV —de la cual hoy en día solo se contempla el rostro— y un elaborado recubrimiento de plata posterior. A lo largo de los siglos, la obra ha recibido diversas intervenciones de conservación y ajustes devocionales para adaptar el conjunto a su culto procesional.
Es precisamente en la iconografía del Divino Infante donde se produce una de las curiosidades más llamativas de la Virgen. Jerez ha conocido dos imágenes distintas del Niño Jesús. El llamado Niño Jesús primitivo, una obra gótica del siglo XIII de notable similitud estilística con la Virgen, fue retirado del culto a finales del siglo XIX y custodiado de forma privada por una familia. Tras ser recuperado, desde el año 2014 volvió a ocupar su lugar definitivo junto a su Madre.
Por su parte, la segunda talla del Niño, labrada en torno a 1900 siguiendo los gustos estéticos más modernos de la época, acompañó a la Patrona durante décadas en sus salidas procesionales, pero tras el regreso del original gótico, este Infante moderno ha sido sustituido en el acompañamiento cofrade y reposa en las estancias internas de la Basílica.

La Basílica menor: epicentro del fervor mariano
Situada en la emblemática plaza, la Basílica de la Merced actúa como el corazón neurálgico de los cultos jerezanos. Este templo de origen gótico, ampliado entre los siglos XVII y XVIII con elementos barrocos, se integra en el Conjunto Histórico-Artístico de Jerez de la Frontera, declarado mediante Real Decreto en 1982.
El edificio cuenta con una imponente portada y un fastuoso retablo mayor dorado que enmarca a la Virgen rodeada de ángeles, santos mercedarios y motivos vegetales. Elevado a la dignidad de Basílica Menor por el Papa Pío XII en 1949, el templo es el símbolo absoluto de fe y esperanza para los habitantes de la ciudad.
Este vínculo devocional se forjó ante las peores catástrofes, cuando el Ayuntamiento la nombró protectora oficial tras atribuírsele el fin milagroso de la epidemia de peste de 1569 y el cese de extremas sequías que amenazaban los campos de la comarca, culminando su reconocimiento histórico con la Coronación Canónica el 28 de mayo de 1961.
Cuatro joyas textiles para una devoción
El ajuar de la Patrona es otra de sus grandes señas de identidad. La Virgen de la Merced cuenta con cuatro ternos solemnes (conjuntos de saya, manto y escapulario) de incalculable valor histórico y artístico que jalonan sus cultos de septiembre.
El terno de la Coronación Canónica fue confeccionado en 1961 por el prestigioso taller de Carrasquilla para la efeméride. Compuesto por manto, saya, escapulario y el traje del Divino Infante, es el escogido para la procesión de este año. Irá acompañado por sus preseas más valiosas: la corona de oro que la ciudad le regaló el 28 de mayo de 1961 —obra cumbre de Marmolejo—, a juego con las preseas del Niño y el cetro de la Virgen.
La Patrona cuenta con un segundo terno «El del Escudo» que es el más antiguo que conserva la corporación. Datado a principios del siglo XX gracias a una donación de Doña Carmen Núñez de Villavicencio e hijos, goza de un arraigo popular inmenso al ser el ropaje con el que figura en la inmensa mayoría de azulejos, estampas y recuerdos históricos locales.
Al ajuar se suma el terno de los Duques de San Lorenzo, un conjunto histórico de altísimo valor patrimonial, ofrendado originalmente por los Duques de San Lorenzo, aristócratas históricamente vinculados a la extensión del culto mercedario en la comarca.
Para cerrar el patrimonio textil del vestuario de la patrona jerezana, cuenta con el terno de Tisú de Plata, una de las insignias textiles más recientes de sus enseres, ejecutado sobre una rica base de tisú plateado que la Santísima Virgen suele vestir de manera alternativa durante los días de su Novena.

Un recorrido histórico por el corazón de Jerez
El momento culmen de las celebraciones del 24 de septiembre llegará con la salida procesional. El cortejo iniciará su marcha a las 18:30 horas desde la Basílica para dibujar un recorrido clásico por la arquitectura del centro histórico de Jerez, donde la Señora luirá uno de sus cuatro ternos solemnes de incalculable valor textil.
Itinerario: Basílica, Merced, Plaza Santiago, Ancha, Porvera, Ponce, Guadalete, San Juan Grande, Alameda Cristina, Porvera, Ancha, Plaza Santiago, Merced y Basílica.
Uno de los instantes de mayor carga emotiva se vivirá rozando la noche, cuando Lala Prieto pronuncie el tradicional e intenso Fervorín a la Patrona, justo antes de que el paso cruce el dintel de su templo alrededor de las 22:00 horas.
La entrada definitiva del paso al interior de la Basílica está prevista entre las 22:15 y las 22:30 horas, tras el canto del himno, cerrando así un 24 de septiembre que promete volver a dejar imágenes imborrables en la retina de los jerezanos, fieles y visitantes.



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