Por primera vez, la manifestación general del Día del Trabajador se ha desplazado de la capital madrileña. Los sindicatos de UGT y CCOO han escogido Málaga para clamar por «salarios, vivienda y democracia». Una elección motivada — más allá del contexto de la campaña electoral —, por lo altamente tensionado que está el mercado de la vivienda en la capital costasoleña y que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no ha desaprovechado para lanzar varios mensajes tanto al Congreso como a la patronal: volverá a intentar sacar adelante la prórroga de los alquileres.
Según ha explicado, la medida regresará a la Cámara Baja después de que «las tres derechas lo tiraran», insistiendo en que su objetivo es «proteger a la gente trabajadora» y a «miles de personas humildes». La dirigente ha dejado claro que el Gobierno no renuncia a esta iniciativa: «lo vamos a volver a hacer».
La también vicepresidenta segunda del Gobierno ha incidido en el «desorbitado» precio de la vivienda en Málaga, situado en 3.720 euros el precio del metro cuadrado. Una cifra que calificó de «récord» y que, a su juicio, evidencia un problema estructural: «se están forrando los fondos buitres», ha denunciado, al tiempo que ha criticado que estos actores concentren «las propiedades de la gente trabajadora que necesita un alquiler para vivir».
En materia económica, Díaz dirigió un mensaje directo a los empresarios. «Queremos mejores y más salarios», ha afirmado, reclamando que la negociación colectiva sirva para «repartir los beneficios y subir los salarios». Ha recordado además que España arrastra un diferencial negativo del 25% respecto a Europa, lo que refuerza —según su argumento— la necesidad de incrementos retributivos.
La vicepresidenta también defendió nuevas reformas laborales en trámite, como el Estatuto del Becario y la Ley de prevención de riesgos laborales, y lanzó una pregunta a la oposición: «¿Va a votar en contra?»
Dardos electorales durante el 1 de mayo
A la reivindicación de Díaz, se ha sumado la exministra de Hacienda y candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, que también se ha servido de la problemática de la vivienda como columna vertebral para su discurso. Montero ha advertido de que «se ha convertido en un bien de lujo poco asequible para muchas personas, sobre todo para los jóvenes».
En este contexto, no ha dejado pasar la oportunidad de lanzar un dardo electoral, y ha remarcado que la comunidad se encuentra «a las puertas de unas elecciones autonómicas» y que “los ciudadanos tienen que elegir qué modelo de sociedad es la que quieren”.
Por otra parte, al norte de la comunidad andaluza, durante la manifestación regional manchega de Puertollano, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, también dirigió un mensaje al electorado andaluz. Señaló que en estos comicios «también se vota el derecho a la vivienda» y que el próximo 17 de mayo la ciudadanía «tiene en su mano y en su papeleta la posibilidad de cambiar el rumbo hacia un gobierno que de verdad atienda el derecho a la vivienda y no el gobierno de Moreno Bonilla, que lo ha obviado a lo largo de esos años».
La vivienda sigue siendo así el principal reto a afrontar en todo el país, aunque en Málaga el problema se acentúa más que en otros lugares de España. En apenas dos semanas, serán las urnas andaluzas la que decidan si el color para abordarlo seguirá siendo el azul o si, por el contrario, habrá cambio de rumbo político.

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