El primer gran cara a cara de la campaña electoral andaluza se celebró este lunes 4 de mayo en el recién inaugurado Centro de Producción de Radio y Televisión Española en Andalucía, entre las 21.45 y las 23.15 horas. Noventa minutos que reunieron en el mismo plató a los cinco candidatos de los principales partidos: Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), María Jesús Montero (PSOE), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante Andalucía). Los moderadores fueron Xabier Fortes y Laura Clavero.
El debate, dividido en tres bloques —economía, políticas sociales y financiación autonómica— evidenció desde el primer minuto la estrategia de cada uno de los candidatos. Moreno Bonilla, en posición de ventaja en las encuestas, optó por ignorar casi sistemáticamente las interpelaciones del resto de candidatos para concentrar su artillería en Montero, a quien trató en todo momento como su único rival de peso.
Moreno ignoró las interpelaciones de los candidatos minoritarios para centrar sus ataques en la líder socialista, a quien consideró su único rival de verdad en la noche
La vivienda, el primer campo de batalla
El arranque del debate estuvo presidido por la vivienda, eje central del primer bloque de economía. Maíllo calificó la situación de «emergencia» y cargó contra el «modelo Bonilla», defendiendo la intervención pública del mercado. Gavira, fiel a su línea de campaña, introdujo desde el primer turno la denominada «prioridad nacional» —el acceso preferente de españoles frente a extranjeros a ayudas y servicios— y acusó a los demás candidatos de no explicar por qué no la apoyan.
García, de Adelante Andalucía, fue directo contra Vox: «Su prioridad nacional es un engaño para que no miremos a Moreno Bonilla, que le ha dado 4.700 millones de euros a la sanidad privada». Llegó a afirmar que los de Gavira «son mentirosos y malas personas», lo que provocó la respuesta inmediata del candidato ultra, que le pidió «no hacer demagogia». Montero, por su parte, defendió que para el PSOE «la vivienda es un derecho» mientras que para el PP «es un negocio». Moreno le replicó recordándole que el problema de la vivienda escaló hasta convertirse en la primera preocupación de los españoles precisamente bajo la gestión del Gobierno central.
La vivienda centró el primer bloque del debate. Maíllo habló de «emergencia», Vox agitó la «prioridad nacional» y Moreno recordó el ascenso del problema bajo el Gobierno de Sánchez
El cruce más tenso llegó pronto, en la primera parte, cuando Maíllo acusó a Moreno de «despreciar a los trabajadores» al no ejecutar 430 millones destinados a empleo. «No se lo permito. No vuelva a decir que desprecio a nadie. Es impropio de usted», respondió el presidente en funciones con visible irritación, en uno de los momentos de mayor tensión de la noche. «Quién le ha visto y quién le ve, señor Maíllo. Yo le vi combatir la gestión sanitaria de esta señora», le dijo Moreno señalando a Montero.
La sanidad y los cribados centraron el segundo bloque
El segundo bloque, dedicado a políticas sociales, derivó rápidamente hacia la sanidad andaluza y, en particular, hacia el escándalo de los cribados de cáncer de mama. García fue el más contundente: «227 días. ¿Sabe lo que es? El tiempo que ha pasado desde que se conoció el escándalo de los cribados de cáncer y todavía no sabemos cuántas mujeres han muerto». Moreno le acusó de «faltar a la verdad» pero no respondió de forma directa a la pregunta.
Montero aprovechó el asunto para uno de sus ataques más duros de la noche: «Por no meterse en un lío ha metido en un problema a todas las mujeres con cáncer de mama. No tienen ninguna sensibilidad con estas mujeres. Las víctimas del cáncer de mama lo que tienen es su desprecio». Gavira, sin abandonar su discurso, reclamó también «prioridad nacional» en sanidad y dependencia.
El escándalo de los cribados de cáncer de mama protagonizó el segundo bloque. García, Montero y Maíllo exigieron explicaciones a Moreno, que evitó dar respuestas concretas
Moreno intentó reconducir el debate anunciando una futura «ley de garantías sanitarias» para blindar los presupuestos sanitarios e incrementar el número de profesionales, y recordó que Montero, como consejera de Hacienda, recortó 1.500 millones en sanidad. La exministra defendió que en aquella etapa la sanidad funcionó «perfectísimamente».
Pactos y el momento más ruidoso
El tercer bloque, sobre financiación autonómica, pactos y regeneración democrática, fue el más caótico. Moreno centró su intervención en atacar el modelo de financiación propuesto por el Gobierno central, asegurando que todas las comunidades autónomas, incluidas las gobernadas por el PSOE, lo rechazaron salvo Cataluña. Montero defendió la oferta del Ejecutivo —5.700 millones frente a los 4.000 que pedía Moreno— y le acusó de «preferir perder recursos antes que dejar de confrontar».
Moreno aseguró que el modelo de financiación del Gobierno perjudica a Andalucía. Montero defendió la propuesta socialista. Maíllo pidió excluir la ordinalidad y garantizar que Andalucía no quede fuera del nuevo reparto
Financiación autonómica
El momento más ruidoso de la noche llegó cuando Gavira acusó a Adelante Andalucía de estar «a sueldo del PP» por haber sido favorecida en un nuevo reparto de asignaciones presupuestarias para gastos de partidos, en detrimento de IU y Podemos. García le respondió recordándole que su partido le denunció ante la Oficina Anticorrupción y sacando a relucir el caso de las mascarillas y las presuntas irregularidades en las obras de La Cartuja para la Supercopa. Maíllo también le espetó a Gavira: «Mucho teatrillo con el PP, pero van a pactar con ellos».
La estrategia de Vox fue nítida. Gavira repitió hasta la saciedad que solo hay dos opciones reales: dar mayoría suficiente al PP para que gobierne solo, o votar a Vox para forzar un pacto de gobierno como los alcanzados en Extremadura o Aragón.
Minuto de oro: cada uno a lo suyo
El debate cerró con el minuto de oro. Montero llamó a defender «lo público» frente a «un muro de odio de una derecha cada vez más amarga». Maíllo apeló a quienes no quieren «resignarse» y prometió un gobierno que cambie «angustia por tranquilidad». García reconoció la dificultad del reto —»nos enfrentamos a Goliat»— y cerró con un «¡Viva Andalucía libre!». Moreno pidió concentrar el voto en el PP advirtiendo de que el resto de partidos tienen «un objetivo común: romper la convivencia y la estabilidad». Gavira cerró con su ya habitual apelación a la «prioridad nacional» y a devolver «prosperidad y seguridad» a los barrios.
El balance del primer gran debate andaluz deja la sensación de una noche de campaña amplificada más que de un intercambio de propuestas. Los candidatos mezclaron bloques, se interrumpieron con frecuencia y apenas concretaron medidas. Los comicios del domingo 17 de mayo dirán si las estrategias de cada uno encontraron eco en el electorado andaluz. El próximo debate será el lunes 11 de mayo en la televisión pública regional, Canal Sur.

Síguenos en redes


