La plataforma vecinal Nodo Corduba puso en marcha este martes las primeras patrullas disuasorias en el casco histórico de Córdoba, una iniciativa vecinal y comercial pensada para hacer frente a los carteristas que, según denuncian, operan en la zona afectando principalmente a turistas, comercios y locales de hostelería.
Los participantes recorren las calles del centro histórico con chalecos amarillos y silbatos, una imagen pensada para resultar visible y disuasoria. Las rondas se concentran en tres franjas horarias: 9.00, 13.00 y 19.00 horas, coincidiendo con los momentos de mayor afluencia turística y comercial.
«El objetivo es llamar la atención sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y las administraciones para que empiecen a tomar decisiones válidas para resolver esta situación», explicó la viceportavoz de la plataforma, Lourdes Martínez.
Un primer resultado llegó el mismo día del estreno: los vigilantes localizaron junto a la colonia de gatos de San Bartolomé un neceser abandonado que, según la propia plataforma, había sido sustraído a una víctima. En su interior no había dinero ni objetos de valor, sino medicinas. El hallazgo fue comunicado a la Policía y a Sadeco para su retirada.
«La vecindad tenía que actuar»
El viceportavoz de Nodo Corduba y presidente de la asociación San Lorenzo Existe, Manuel Ortega, recordó que el colectivo ya había advertido tiempo atrás de que «la vecindad y el comercio iban a tener que actuar por su cuenta ante la inacción administrativa y policial con los carteristas».
En la plataforma participa también la Asociación La Judería Existe. Desde el colectivo consideran «incomprensible» que el casco histórico y la zona patrimonial, descritos como «la joya de la corona del turismo cordobés», se vean, a su juicio, desatendidos.
Nodo Corduba reclama un dispositivo «permanente y estable» en el casco histórico, que no se retire cuando se organicen eventos municipales en otras zonas. Según Ortega, esa estabilidad es precisamente lo que el Consistorio se niega a garantizar, en lo que califica de actitud «incomprensible».
El representante vecinal añadió que el impacto económico de los robos es notable para algunos negocios, que según sus cálculos pueden llegar a perder entre 30 y 40 euros diarios, una cifra que a su juicio «complica mucho su continuidad y su forma de vida».



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