Para la mayoría, votar es coger una papeleta, meterla en un sobre y depositarla en una urna. Para David Aguilera, el proceso es el mismo, pero sin poder ver. Este malagueño con discapacidad visual ha acudido este domingo a su colegio electoral en el 17M con un kit de materiales en braille que le permite elegir a sus representantes con total autonomía y sin revelar su voto a nadie. Y amablemente explica cómo funciona el proceso y qué mejoras faltan todavía para perfeccionar el sistema.
El sistema de voto adaptado para personas con discapacidad visual está regulado en España por el Real Decreto 1612/2007. Para poder utilizarlo, los electores deben cumplir tres requisitos: estar inscritos en el censo electoral, conocer el sistema de escritura braille y acreditar un grado de discapacidad igual o superior al 33 %, o estar afiliados a la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE).
Quienes cumplen estos requisitos reciben en su mesa electoral un kit de votación que contiene las mismas papeletas y sobres que el resto de ciudadanos, acompañados de documentación complementaria en braille: guías de instrucciones y etiquetas identificativas para cada candidatura, que permiten reconocer y seleccionar la papeleta de manera completamente independiente.
Cómo funciona el proceso
El elector acude a su colegio electoral, donde una mesa específica está habilitada para atender este tipo de voto. Al identificarse, se le entrega el kit. A continuación, puede trasladarse a un espacio apartado dentro del local para manipular los materiales con total privacidad antes de introducir el sobre en la urna. El proceso es idéntico al del resto de votantes en todos los aspectos relevantes: secreto del voto, identificación previa y depósito en urna.
David Aguilera ha participado este 17 de mayo en las elecciones en el colegio José María Hinojosa, acompañado por un equipo de 101TV. Para él, el voto en braille no supone ningún esfuerzo añadido, ya que es el sistema de escritura que utiliza habitualmente. «Tú tienes tu kit y cualquier persona que conozca braille puede votar, y es muy sencillo», señala.
Aguilera pide que las personas con discapacidad puedan votar en el colegio más cercano a su domicilio y abre la puerta al voto telemático con certificado digital
Aguilera recuerda que su primera experiencia en unas elecciones generales fue, en sus palabras, «caótica». En aquel momento, el kit de votación era un maletín de cerca de tres kilogramos y no existían instrucciones claras para los votantes. El sistema actual, según describe, es considerablemente más ligero, más sencillo y más intuitivo. «Hemos evolucionado y el sistema actual es efectivo», afirma.
Barreras que persisten
A pesar de los avances, el sistema no está exento de dificultades. Una de las más señaladas es la localización de los colegios electorales. Para una persona con discapacidad visual, desplazarse a un centro que no sea el más próximo a su domicilio puede suponer una barrera real. «Es más complicado para una persona ciega ir a un colegio electoral lejos de casa», advierte Aguilera.
En este sentido, el votante considera que sería posible mejorar el sistema agrupando a las personas con necesidades especiales en el colegio electoral más cercano a su lugar de residencia, facilitando así la movilidad.
El debate sobre el voto telemático
Aguilera también apunta a una cuestión que está presente en el debate público más amplio sobre la modernización del sistema electoral: la posibilidad de votar por vía telemática mediante el uso del certificado digital. «Seguir viniendo a un colegio electoral en estos tiempos es un atraso, ya que hay medios telemáticos que facilitan el proceso», sostiene.
No obstante, el propio Aguilera reconoce que no todas las personas con discapacidad están en condiciones de utilizar las herramientas digitales actuales, por lo que cualquier avance en este sentido debería ir acompañado de medidas que garanticen la inclusión de quienes no tienen acceso o capacidad para utilizar la tecnología.
La experiencia de David Aguilera ilustra tanto los logros como las asignaturas pendientes del sistema de accesibilidad electoral en España. Un procedimiento que, en la práctica, funciona, pero que aún encuentra obstáculos en la movilidad y en la brecha digital que afecta a parte del colectivo de personas con discapacidad.



Síguenos en redes

