Mónica Naranjo siempre llevó la etiqueta de diva del pop español. Su nombre y su arte está muy ligado a las libertades que se reivindican en el Mes del Orgullo. La intérprete ha ofrecido una entrevista a 101 Televisión que se emite este jueves 25 de junio desde las 22.25 horas y que se puede ver íntegra en las diferentes plataformas de 101TV.
En medio de su gira, que le llevará a la Plaza de Toros de la Malagueta en el marco del 101 Music Festival, Mónica Naranjo ha repasado en una íntima conversación los pasajes más complejos y emocionantes de sus 30 años de trayectoria musical.
Coincidiendo con su reciente 52 cumpleaños, la cantante se muestra firme al recordar las luces y sombras de su carrera, aclarando que su evolución artística siempre estuvo por encima de las fórmulas comerciales que intentaron imponerle las multinacionales.
El desencuentro con «Chicas Malas»
Al rememorar su discografía, la intérprete tarraconense confiesa abiertamente que el álbum ‹Chicas Malas› (2001) no formaba parte de sus planes artísticos. Tras el lanzamiento de ‹Minage›, su intención era continuar por una camino mucho más alternativo: «Yo no habría hecho nunca «Chicas Malas». Lo que yo no quería era hacer otro disco pop, porque sabía que al final, a partir de ese momento, me iban a dejar ahí haciendo siempre lo mismo».
«Yo no entendía que en una carrera discográfica, siendo yo compositora, tuviera que hacer todo el rato lo mismo; eso es apagar al artista»
El proyecto bilingüe nació por propuesta del entonces presidente de Sony Music, Tommy Mottola. Sin embargo, la grabación se convirtió en un ejemplo de las dinámicas internas de las grandes compañías. Tras la salida de Mottola del sello, el trabajo (en el que se habían invertido más de 600.000 euros) terminó guardado en un cajón.
Naranjo califica el episodio como una vendetta corporativa: «Fue una cuestión de compañías, lo que no querían era que alguno de estos discos hiciera sonar la campana y tuvieran que decirle a él que tenía razón».
Iniciativa contra la censura
Estas experiencias llevaron a la artista a cambiar radicalmente su modelo de trabajo. Tras señalas que los primeros años junto a una multinacional son necesarios para proyectarse, defiende que después el creador debe volar solo. Por ello, desde hace años financia sus propias grabaciones y solo utiliza a las multinacionales para la distribución de sus álbumes.
Esa defensa de libertad creativa ya se había manifestado años antes, cuando se enfrentó a los despachos de las emisoras de la radio por la inclusión de una palabra malsonante en una de sus piezas musicales. Pese a las presiones recibidas en España y México para lanzar una versión editada, se plantó: «Yo dije: no, ponéis un pitido si queréis, pero no lo voy a cambiar».
La insistencia de la artista funcionó y las emisoras terminaron pinchando la mezcla original. «Somos muy hipócritas, las palabras son necesarias en nuestro vocablo, a mi me gustan las palabrotas»
«No es mi fiesta, es la suya»
En el marco de su reciente gira «Greatest Hits Concerts 2026» que conmemora las tres décadas de su carrera musical, Mónica Naranjo reconoce que confeccionar el repertorio ha sido la tarea más compleja debido a la cantidad de temas disponibles.
Sin embargo, insiste en que en este tour sus preferencias quedan en un segundo plano: «Tampoco puedes pensar en una celebración como esta en lo que es bueno para mí o que es lo que me apetece cantar. Lo haces pensando única y exclusivamente para el público. No es mi fiesta, es su fiesta».



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