Banderas, confeti y la celebración de los jugadores con la afición certifican la vigésimo novena liga que tendrá el FC Barcelona en su palmarés. Toda la ciudad salió a festejar y a aclamar a la plantilla por el gran año disputado en competición regular, que para más inri lo certificó delante del eterno rival, el Real Madrid.
El festejo del conjunto catalán por la rúa comenzó sobre las 17.00 horas. Los jugadores del cuadro blaugrana subieron al autobús para recorrer la ciudad entera y finalizar en el Spotify Camp Nou. Del evento no se ausentó Hansi Flick, a pesar de que el padre del técnico alemán falleció horas previas al choque frente al Real Madrid.
El ambiente al comenzar fue inmejorable, con gritos de “¡Campeones, campeones!” por parte de los futbolistas y aficionados presentes. Prácticamente en el inicio del camino se dejó ver una de las imágenes más memorables del día, Szczęsny y Lewandowski se subieron en la parte superior del bus, se sentaron y se pusieron a comer helado con una tranquilidad pasmosa y disfrutando del momento.
Muchos seguidores del Barcelona se acordaron de su eterno rival, llevando y enseñando en el evento balones de playas o conos, haciendo referencia a Vinicius Junior y Álvaro Arbeloa respectivamente.
Entre banderas barcelonistas ondeando al viento, cañones de confeti, cánticos y humo de bengalas, se generó una atmósfera de celebración propia del calibre de la hazaña conseguida. Los de Flick ganaron su vigésimo noveno título de liga, en el que ya saben que son campeones pero aún pueden conseguir un hito más, llegar a los 100 puntos.
Los bailes de Lamine Yamal, Casadó, Raphinha, Gavi y Fermín fueron protagonistas en la velada, cantando canciones como “Beauty and a Beat”, “La Plena” o el “Mandanga Style”. Se vivieron momentos en los que el meta polaco, Szczęsny, hiciera uso de su vapeador o Ronald Araujo modificase su apariencia con una peluca.
El portero hizo cánticos, en tono humorístico, referidos a Joan García que decían: “Joan García es de la Masía” o “Queremos la cabeza de Joan”, debido a las críticas que recibió el español por parte de la afición del Espanyol cuando fichó por el Barcelona.
No faltó mención a las eternas rivalidades de los catalanes, siendo estas el Real Madrid y el cuadro perico. Se comenzaron a realizar cánticos de “madridista el que no boti”, “pericos decidme qué se siente…” o Lamine Yamal lució una elástica en la que ponía “Gracias a Dios no soy madridista”
Para poner la guinda al pastel, en la llegada al templo culé, hubo fuegos artificiales, aplausos y ovaciones, junto al mítico “We are the champions” que sonó para cerrar un día de celebración muy emotivo para el barcelonismo.



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