Marc Arnau ha decidido poner punto final a su carrera como futbolista. El guardameta, hijo del recordado Francesc Arnau, histórico portero y exdirector deportivo del Málaga CF, ha anunciado a través de sus redes sociales que deja el fútbol a los 23 años para iniciar una nueva etapa lejos de los terrenos de juego.
«Quiero descubrir quién soy más allá de unos guantes. Quiero construir una vida que me ilusione al despertar. Viajar. Aprender. Crear. Equivocarme. No sé cuál será mi siguiente camino. Solo sé que quiero recorrerlo siendo yo. Esto no es un adiós. Es el comienzo de una nueva vida», indicaba el portero de 23 años en una sentida carta de despedida publicada en sus redes sociales.
Su trayectoria en el mundo del fútbol
El guardamente empezó su carrera en el Atlético Benamiel en el año 2019. Después llegó su primera experiencia fuera de casa, cuando firmó por las inferiores del Real Oviedo en 2020. Su siguiente paso fue poner rumbo a Catalunya, primero en Badalona, donde jugó tres temporada en Tercera RFEF. Un año en el CFJ Mollerussa y otro en el Atlétic Lleida fueron sus últimos pasos en el mundo del fútbol, antes de decidir ponerle fin a su carrera a los 23 años.
El mensaje de despedida de Marc Arnau
Desde que era un niño, mi vida ha girado alrededor de un balón. He renunciado a pasar tiempo con mis seres queridos, amigos, ciudades, estabilidad y a muchos momentos que nunca volverán. Y jamás me arrepentiré. El fútbol me dio mucho más que una profesión. Me dio valores, personas increíbles y recuerdos que me acompañarán toda la vida. Pero, sobre todo, me mantuvo en pie cuando más lo necesitaba. Hubo una época en la que no jugaba solo por un sueño. Jugaba porque era la única forma que conocía de seguir adelante.
Mi padre me enseñó a amar este deporte. Durante muchos años sentí que cada entrenamiento y cada partido eran una forma de seguir caminando a su lado, aunque él ya no estuviera físicamente conmigo. Por eso esta decisión no es fácil. No siento que esté abandonando el fútbol. Siento que el fútbol ya cumplió la misión que tenía en mi vida.
Hasta ahora he sobrevivido. Ahora quiero vivir.
Quiero descubrir quién soy más allá de unos guantes. Quiero construir una vida que me ilusione al despertar. Viajar. Aprender. Crear. Equivocarme. Compartir tiempo con las personas que quiero. Encontrar aquello que me haga sentir verdaderamente vivo. No sé cuál será mi siguiente camino. Solo sé que quiero recorrerlo siendo yo.
Gracias a todos los clubes, entrenadores, compañeros, aficionados y a cada persona que formó parte de este viaje. Y gracias, Papi. Porque si hoy tengo el valor de empezar una nueva etapa, es porque tú me enseñaste a luchar por aquello en lo que creo.
Esto no es un adiós. Es el comienzo de una nueva vida.
Ojalá algún día, donde quiera que estés, puedas verme sonreír tanto como me viste luchar.



Síguenos en redes






